domingo, junio 28, 2015

Referendo, pasión y el insulto de falsos demócratas.

"Los referendos los carga el diablo del azar y/o la pasión"
La reflexión tiene su punto de verdad pero... ¿quién la ha dicho y/o escrito?
Diriasé que puede partir de cualquiera que cuestione la necesidad de recurrir a los ciudadanos a la hora de decidir sobre el futuro de esas entelequias llamadas naciones, o que parte de la idea de que solo una élite -por preparación, por abolengo o por dinero- está capacitada para decidir sobre el futuro de todos o incluso de los bien intencionados que defienden que hay que buscar el bien de todos de forma paternalista y comprensiva porque ellos no son capaces de conocer ni saber lo que es bueno para ellos.
Si nos ponemos a malas podría haber salido del totalitarismo en cualquiera de sus rostros más conocidos: Stalin, Hitler, Franco, Mao Tze Tung, Mussolini, Castro, Chávez, Perón o Pinochet; si nos ponemos históricos podría proceder de cualquier famoso monarca absolutista desde El Rey Sol hasta Ricardo Corazón de León y si la miramos con una cierta benevolencia podríamos asignársela a cualquiera de esos que desde Jovellanos a Carlos III y desde el "Padre Tito" hasta el General Primo de Ribera querían que la prosperidad del país llegara a despecho de las incapacidades culturales y reticencias de las sociedades sobre lasque imponían su criterio.
Pero no. Esa frase es un molde que llevan repitiendo medios de comunicación, políticos  y opinadores en este país desde que han conocido que Alexis Tsipras ha decidido poner en manos de la sociedad y el pueblo griegos la decisión sobre el acuerdo de rescate con la Unión Europea -¡Uy perdón, con los bancos de la Unión Europea-.
Y todos ellos se hacen llamar demócratas.
¡Claro que es verdad!, ¡Claro que la ciudadanía puede decidir con la víscera o con la pasión!, ¡Bienvenidos a la democracia!
Lamento tener que ser yo quien les diga que su definición no especifica que la soberanía reside en el pueblo "si este decide racionalmente y sin caer en apasionamientos viscerales" o algo parecido.
¿Acaso creen que la visceralidad no influye cuando se elige a los gobiernos de los partidos políticos, ¿acaso quieren convencernos de que la emotividad por el 11-M no influyó en la elección de José Luis Rodríguez Zapatero?, ¿acaso aspiran a convencernos de que la visceralidad del miedo a ETA no influyó en la elección de José María Aznar tras su atentado?
Cuestionar un referéndum porque tienen el azar o la pasión como factores es cuestionar cualquier proceso que se base en los sufragios de los ciudadanos porque esos elementos estarán siempre presentes. Así que en esencia es cuestionar el valor de la democracia como forma de gobierno. Y eso no se puede hacer mientras te haces llamar demócrata.
Y aún hay mas
"Del tono y contenido de la convocatoria queda claro que su Gobierno no busca nueva legitimidad democrática para una modificación de sus promesas electorales en sentido realista, sino una votación contraria a las últimas propuestas del resto de los Diecinueve, en clave de orgullo nacionalista". Esto es un párrafo del editorial de hoy de ese periódico llamado El País que siempre se engloba en las filas de los demócratas.
O sea que si se convoca un referéndum por pragmatismo financiero sí se es demócrata; si Tsipras hubiera convocado la consulta pidiendo el sí para el acuerdo entonces sí hubiera sido un defensor de la democracia pero como pide el no y ,según ellos lo hace por nacionalismo -palabra demonizada en España, salvo cuando hace referencia al nacionalismo español, claro está- entonces es un irresponsable.
¡Bienvenidos de nuevo a la democracia! A esa democracia que no especifica que es el mejor de los sistemas posibles porque se basa en la decisión de la mayoría "si la decisión que toma la mayoría me viene bien".
Desde El País hasta La Razón están en su derecho de defender eso, desde el PSOE hasta el PP están legitimados para mantener esa postura. Pero, si lo hacen, dejen de insultarnos a los que de verdad creemos en la democracia llamándose demócratas.
Vivo en un país que es una monarquía cuando soy republicano, creo que el recurso al aborto es una irresponsabilidad -salvo en las situaciones que todos tenemos en mente- en una sociedad avanzada como la nuestra que tiene múltiples formas previas de evitar la maternidad y la paternidad sin conflicto alguno de derechos, soy ateo y vivo en un país que como mucho es laico y ni eso, soy de izquierdas y resido en un país gobernado con mayoría absoluta por un partido conservador, liberal y católico.Y lo respeto y convivo con ello, aunque intento cambiarlo, porque soy demócrata, porque es el producto de las decisiones democráticas, directas o indirectas de los habitantes de España.
Intento convencerlos de que voten otras cosas, pero ni se pasa por la cabeza negarles el derecho a votar y pensar que hay que evitar que puedan pronunciarse porque me viene bien. Y más cuando aquellos a los que siempre ponen de ejemplo en estas cosas, los alemanes, no hace un mes que defendían lo contrario
Así que, les pido por favor que dejen de llamarse demócratas si defienden eso. Lo considero un insulto directo a mi persona.

Código Penal y síntomas de un nuevo mal social.

El nuevo Código Penal que entra en vigor el próximo miércoles es, como todo lo que en la vida abarca muchos ámbitos, una amalgama casi a partes iguales de buenas intenciones, errores, aciertos, manipulaciones arteras y síntomas de otras cosas.
Y en esto de la política y la justicia los síntomas terminan siendo muy importantes.
Con el nuevo Código Penal los grandes partidos, que ahora llamamos tradicionales, ya estarían disueltos, sus altos cargos inhabilitados para el ejercicio de la política y sus sedes cerradas. Y eso es un síntoma innegable de hasta que punto la corrupción se ha instalado en nuestra política. Desde Filesa hasta Gürtel, Desde Los ERE andaluces hasta las tarjetas Black de Bankia, desde Merca Sevilla hasta el caso Palau.
Con el nuevo Código Penal ninguno de los partidos, que ahora llaman emergentes, estarían disueltos, ni sus líderes inhabilitados para el ejercicio de la política, ni sus sedes cerradas. Y eso es un síntoma de hasta que punto se han magnificado los errores de sus dirigentes en un intento de extender la mancha de la corrupción a todos los partidos por parte de aquellos que ya tenían la suya completamente ennegrecida por ese vicio. Pese a los pagos del venezolano a Monedero, pese a La Tuerka, pese al sueldo de Íñigo Errejón.
Y, no voy a negarlo, la sola aprobación de un Código Penal que contiene estos delitos es un síntoma de que los grandes partidos parecen haber comprendido que no pueden hacer lo que les da la gana con el dinero que gestionan cuando gobiernan. 
Aunque también es un indicio de que no están dispuestos a asumir la responsabilidad de lo hecho hasta ahora. Más que nada porque nadie en esos partidos pide la aplicación retroactiva del cambio legal -cosa que por ejemplo sí exigió a gritos el PP con la Ley de Partidos y la Doctrina Parot, por ejemplo-.
Pero la norma que dirigirá la actividad penal de nuestros tribunales es síntoma de muchas otras cosas.
Los jueces pierden la potestad sobre tres millones de infracciones y eso puede interpretarse como una forma de acelerar la justicia pero el hecho de que el mismo día entre en vigor la Ley de Seguridad Ciudadana - o sea la Ley Mordaza- en la que recae sobre la policía la potestad sancionadora directa, que se considere su testimonio como una carga de prueba irrefutable o les habilite para cachear, para imponer sanciones a quien les grabe en manifestaciones y para imponer multas sin intervención judicial previa lo convierte en síntoma de un giro totalitario que pretende sacar a los jueces como factor de la ecuación balanceada que debe existir entre libertades y  orden público y des equilibrarla en favor del poder Ejecutivo.
Se endurece la pena para los delitos de odio, agravados si las ofensas a las víctimas de terrorismo o de antisemitismo se hacen a través de Internet. Y eso podría ser síntoma de una mejora en la concepción de lo que es la dignidad social e histórica, pero el hecho de que se agrave solamente en esos colectivos se antoja un síntoma de que se pretende seguir instrumentalizando a esos colectivos en beneficio político propio, Y sobre todo la coincidencia con casos como el del concejal madrileño Zapata lo transforman en un anuncio de que se pretende criminalizar la opinión el único objetivo de deshacerse de la oposición política.
En resumen, que el Código Penal que regirá la justicia española desde el próximo miércoles es un síntoma de la enfermedad que aqueja a nuestros gobernantes, indicios del trueque que lleva intentando vendernos el Gobierno desde que pisara Moncloa. Nos da lo que queremos en la corrupción -aunque tarde, mal y para otros- a cambio de quitarnos o restringirnos de forma intolerable el derecho a disentir de sus designios.
Nosotros veremos si queremos aceptar ese cambio. Y tenemos hasta noviembre para hacerlo.

sábado, junio 27, 2015

La dignidad defendida y la tentación totalitaria

Lo hicieron, lo hacen y lo seguirán haciendo.
El proceso kafkiano -en el sentido literal de la palabra- contra el concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata por reproducir en las redes sociales  -que no inventar- dos desafortunados chistes sobre Irene Villa y el pogromo nazi del pueblo judío ha vuelto a demostrar otro de los vicios totalitarios que los partidos tradicionales de este país tienen: el control e instrumentalización de los movimientos asociativos.
Y digo totalitario porque intentar imponer un pensamiento -por muy progresista u honorable que pueda parecer- es una forma de actuar totalitaria. Ya sea la dignidad de las víctimas del terrorismo, la memoria de los exterminados en la barbarie nazi o la dignidad de las mujeres maltratadas, por poner tres ejemplos muy elementales y muy traídos y llevados en tierras patrias con uno y otro gobierno.
¿Nos acordamos de cuando el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero intento imponer una ley en que una mujer era acosada en el trabajo por unos "criterios objetivos", independientemente de que ella se sintiera acosada o no?, ¿se nos viene a la memoria cuando el Partido Popular intento imponer su concepto de dignidad de las victimas del terrorismo a los familiares de los asesinados por el yihadismo furioso en Atocha ese aciago 11 de marzo?
Ahora ocurre lo mismo. Irene Villa no se siente ofendida por el chiste de Zapata -ni por ningún otro sobre su persona, según parece-. Lo dice en la radio, lo dice en Facebook, los dice en Twitter por activa y por pasiva. Pero el fiscal decide "de oficio" que su dignidad ha sido ofendida.
La comunidad judía sefardí guarda silencio, lo cual es decir mucho de una colectivo que está siempre ojo avizor y con razones históricas de sobra ante el antisemitismo, pero el gobierno decide que Zapata es un antisemita que merece cárcel y condena por ello.
Desde Luis Herrera hasta la fiscalía intentan convencer a los supuestos actores pasivos de este drama inventado y magnificado con finas puramente político de que se sientan ofendidos en su dignidad y cuando no lo consiguen ponen en marcha a sus quinta columnistas asociativos.
Como hicieran las asociaciones y observatorios feministas con el maltrato y el acoso, como hiciera la AVT con los familiares de los muertos en el 11-M, entran en escena quienes nada tienen que ver en el asunto para imponer el criterio que al gobierno que les financia y mantiene le interesa que se imponga.
En este caso se llama Asociación Dignidad y Justicia. Pero podría llamarse Observatorio de Violencia de Género, Asociación Peones Negros, Asociación de Mujeres Divorciadas o AVT.
Se arroban la representación de quien no quiere que les representen, la superioridad moral y el derecho de pensar por ellos y a hablar en su nombre. 
Vamos, lo mismo que hacían las asociaciones abertzales pro etarras, amenazando a los familiares de los presos y a los propios reclusos de la banda a mostrarse a favor de lo que ellos llamaban "lucha armada", aunque no quisieran hacerlo; o lo que hacían los camisas pardas en el Berlín de 1931 forzando el saludo de todo alemán que se encontraran por la calle ante la inminente amenaza de una paliza en toda regla.
No es cuestión de dudar de que los objetivos iniciales de estos colectivos instrumentalizados por cada gobierno, pero si del hecho de que se conviertan en herramientas para la imposición de una forma de ver las cosas, de entender el mundo que los gobiernos pretenden que toda la sociedad asimile por la fuerza.Solamente porque reciben el apoyo y la subvención del gobierno de turno para hacerlo.
La definición de dignidad personal, sea de las víctimas del terrorismo, de las mujeres maltratadas, de los supervivientes del pogromo nazi, de los hombres maltratados o de cualquier otra persona es responsabilidad individual de cada uno de ellos y ha de respetarse como la vive cada uno sin utilizar esa defensa con fines políticos y electorales.
Que a lo mejor conviene recordar a Proudhon de forma literal:«El derecho es para cada uno la facultad de exigir de los otros el respeto a la dignidad humana en su persona». Pero para cada uno, que conste. 
Todo lo demás es totalitarismo ideológico en estado puro.

El radicalismo real de ese gobierno griego "radical".

Durante meses los expertos y opinadores políticos europeos han criticado al gobierno griego encabezado por Alexis Tsipras por su negativa a ceder en las negociaciones de la deuda griega. 
Han escrito de ellos que eran inconscientes, ingenuos, cabezotas como niños pequeños. Eso los más condescendientes, que los más combativos no han bajado del epíteto de radical a todas horas.
En toda esa cascada de calificativos, a la Europa de traje, corbata y maletín de cuero se le han escapado dos: honestos y leales.
Honestos porque lo único que han hecho Tsipras Varoufakis y demás ha sido intentar cumplir lo prometido, leales porque han sido fieles a su pueblo -su ciudadanía, perdón, que ahora si dices pueblo, pareces un rojo pro soviético- por encima de cualquier otra cosa
Y ahora, con las negociaciones empantadas, con el Eurogrupo empeñado en decir que no a un acuerdo por 100 millones de euros, con las pensiones griegas en el disparadero, se ganan otro epíteto nuevo: demócratas
Porque, antes de firmar un acuerdo que va en contra del mandato que los griegos les dieron en las urnas, convocan un referéndum para preguntar si Grecia lo quiere o no. Si está dispuesta a cambiar de opinión. Vamos, les recuerda a todos los que recorren los pasillos del poder en Bruselas la más elemental definición de democracia: la soberanía reside en el pueblo.
La residente en la Cancillería Federal alemana habría  pedido el refrendo del Parlamento, el inquilino del Elisio hubiera incluido en las consultas a las fuerzas sociales y escuchado su posición. Y los actuales inquilinos de Moncloa, bueno, ellos se hubieran limitado a incumplir sus promesas dando cualquier excusa -lo que han estado haciendo toda la legislatura-.
Pero el gobierno griego, no. Se limita a tirar de democracia y darle a los helenos la ocasión de decidir sobre su futuro en un referéndum.Es simple, radicalmente simple.
Y los habrá que digan que es incómodo pero, lo siento se llama democracia; que demora las decisiones pero, lo lamento, se llama democracia; que supone dejar las decisiones en manos de gentes que nada saben de economía pero, déjenme que lo repita una tercera vez, lo siento, se llama democracia.
Va a resultar que al final tenían razón. El Gobierno griego es un grupo de radicales en la más estricta acepción de la palabra. Aplican las raíces de la democracia que exigen darle al pueblo la soberanía sobre las decisiones sobre su presente y su futuro. ¡Son radicalmente democráticos!
Pero, claro, ese radicalismo no pueden reconocerlo porque, si por tener en cuenta a su gente el gobierno griego es radicalmente democrático, ¿en qué se convierten ellos que ni lo escuchan ni lo tienen en cuenta y en España hasta lo criminalizan por protestar?, ¿en "moderadamente democráticos"? Suena a que no se es demócrata del todo. Vamos, la realidad.
A lo mejor terminan teniendo que reconocer que defender la dignidad de un país no está en discutir quien, por qué y qué situación se usan o no se usan los símbolos y enseñas nacionales, sino en respetar los deseos de los gobernados y ajustarse a ellos cuando se gobierna.
Que esto de Grecia con la democracia va a ser como lo Inglaterra con el fútbol. A lo mejor no son los que mejor lo juegan ni los que mejor les va con él, pero son los que tienen más claro como debe jugarse
Al fin y al cabo para algo lo inventaron.

viernes, junio 26, 2015

Unos, otros y el desprecio como arma de gobierno

Últimamente se me acumulan los entrecomillados de los que hablar y escribir.
Y este más que un entrecomillado es una mano de guantazos en el rostro de muchos que han creído durante décadas que podían hacer lo mismo que sus ancestrales enemigos pero a la inversa: la izquierda ideológica española institucionalizada.
“Os avergonzáis de vuestro país y de vuestro pueblo. Consideráis que la gente es idiota, que ve televisión basura y que no sé qué y que vosotros sois muy cultos y os encanta reconoceros en esa especie de cultura de la derrota. El típico izquierdista tristón, aburrido, amargado..., la lucidez del pesimismo. 
No se puede cambiar nada, aquí la gente es imbécil y va a votar a Ciudadanos, pero yo prefiero estar con mi cinco por ciento, mi bandera roja y mi no sé qué. Me parece súper respetable, pero a mí dejadme en paz. Nosotros no queremos hacer eso. Queremos ganar. Preocúpate de otra cosa".
Si claro, lo ha dicho Pablo Iglesias y ahora que PSOE e IU han tenido tiempo para digerirlo se me ocurren algunas cosas.
Para empezar, la izquierda española lleva haciendo con la cultura lo mismo que la derecha lleva haciendo generaciones con el dinero: capitalizarlo, utilizarlo como arma arrojadiza contra el otro, usarlo como elemento de discriminación.
El rancio conservadurismo español considera que tener dinero te incapacita para ser o denominarte de izquierdas, para defender la cohesión y la igualdad social. Se olvidan De Saint Simon, Montesquieu o Rosseau. Todos ellos ricos aristócratas de alta alcurnia.
El anquilosado izquierdismo patrio sigue pensando que ser culto, inteligente y preparado te hace obligatoriamente de izquierdas. Que la cultura te incapacita para defender otra cosa que no sea sus presupuestos ideológicos. Todos ellos se olvidan de Ortega y Gasset, José María Pemán o Gregorio Marañón, por poner solamente ejemplos hispanos de gente culta, pero que muy culta, y conservadora. ¡Ah, y Don Miguel!, de Unamuno, se entiende.
Y ambos desprecian a aquellos sobre los que gobiernan o pretenden gobernar.
Los unos porque creen y actúan como si solamente fueran herramientas para incrementar una riqueza que nunca se reparte, los otros porque quieren elevar su cultura solamente en el desesperado intento de ganar con ello votos y poder, no porque crean que es un bien en sí mismo.
Ambos porque se sienten superiores, los unos por su dinero y sus contactos y los otros por su cultura y preparación.
Pero lo cierto es que ambos han medrado en la incultura que ambos han contribuido a mantener.
¿De verdad creen las derechas conservadoras varias  que todos los que rugen con los goles de la selección de fútbol son incultos que votan al PP?, ¿de verdad están convencidos los tradicionalistas de la izquierda española que ninguno de sus votantes y simpatizantes se pegan a las cada vez más numerosas pulgadas de sus pantallas para ver Supervivientes o Mujeres y Hombres y Viceversa?
Ahora llega un tipo que, después de varias centurias de echarle la culpa de la derrota a la incultura del pueblo al que dicen defender, les dice que no. Que la derrota constante no les hace superiores, les transforma en incapaces porque no han sabido trasmitir sus mensajes ni renovarlos.
Que ni Ylenia en Gandia Shore, ni el gol de Señor en el 12-1 a Malta ni Jorge Javier en Sálvame les restan votos; que aunque todo el mundo viera Juego de Tronos, los documentales de La 2 y Redes seguirían sin comprar lo que venden. no porque no valga, sino porque no saben venderlo.
Que intentar vender la cohesión social, la igualdad y la justicia enganchados de los mismos lemas, los mismos colores y la misma fijación con la supremacía cultural de la izquierda es como si Coca-Cola siguiera utilizando buhoneros con carromatos tirados por mulos para vender su producto.
Y se sienten tan mal como se siente la derecha española de toda la democracia cuando descubre que todos los contactos no les sirven para parar la sangría de votos que les genera que los ciudadanos descubran que todo el peso de crisis recae sobre ellos o cuando se dan cuenta que todos sus cantos a la generación de riqueza no evita que les vuelvan la espalda ante la demostración empírica de que toda la riqueza generada se queda en sus propios bolsillos por mor de su instalada corrupción.
Ni el dinero y el abolengo, ni la cultura y la preparación hacen superiores a unos ni a otros.
A lo mejor por fin empezamos a comprender porque hay alguien dice que no es ni izquierdas ni de derechas.
De las españolas, no.

Los tuits del Brigada y mil preguntas retóricas

Algunas de las lindezas escritas por un brigada de la Guardia Civil en Twitter:
"Frente a toda esta gentuza que agrede a la Policía y contra los Willys Toledos o Cayos Laras de turno, Waffen SS".
Aparte de la absoluta incultura histórica del individuo que supone ignorar el hecho de que en la situación histórica que él añora sería la Gestapo -policía política- y no las Waffen SS -cuerpos de élite militares- la que se encargaría de la disidencia política, la apología del nazismo es evidente.
"1 de abril de 2014: 75 aniversario de la Victoria. Único hecho histórico que el judaísmo internacional, la masonería o el marxismo no han podido manipular".
Otra muestra de antisemitismo en estado puro -mucho más antisemita que hablar de ceniza es aludir al concepto "judaísmo internacional" en clara referencia a un término que parece por primera vez en el Protocolo de Sabios de Sión, una manipulación antisemita urdida por los nazis. Y se le une la apología del franquismo y el negacionismo inverso, ya que la otra verdad histórica que se supone que “marxistas”, “masones” y “judíos” sí han podido manipular está el holocausto nazi.
"Ya se enterara el tal Pablo Iglesias, como el panorama siga así, lo que son de verdad los fascistas cuando surjan los Generales Mola,Yagüe"
"La Junta de Fiscales de Cataluña será pasada por las armas en su momento oportuno. Nuestra mejor arma será el terror".
Amenazas de muerte directas a cargos representativos del Estado y a miembros del Poder Judicial. Así sin más. Sin anestesia ni nada.

El individuo está denunciado por la Asociación Unificada de la Guardia Civil, que no olvidó presentar sus estatutos y su poder de representación como la Asociación Dignidad y Justicia al denunciar al concejal Zapata, incluye amenazas directas a personas con nombres y apellidos, hace apología sin ambages del nazismo, contiene mensajes antisemitas, se declara partidario de romper por la fuerza el orden constitucional…
Vamos, todo aquello que se achaca al edil madrileño por contar dos chistes de ningún gusto y alto nivel de grosería, lo incluyen los tuits de este guardia civil en proporciones mucho más altas. Menos el menosprecio supuesto a las víctimas del terrorismo.
Y este para lelismo me crea muchas preguntas
¿El antisemitismo de sus tuits no debe afectar a los judíos del mundo porque no utilizaría a las Waffen SS contra ellos sino contra otras personas?
¿No tienen derecho a que se proteja su dignidad los marxistas y los masones del mundo?, ¿solo lo tienen las víctimas del terrorismo de ETA?
¿Pablo Iglesias no debe sentir su vida amenazada porque el General Mola está muerto?, ¿Willy Toledo no debe sentirse amenazado porque no es judío?, ¿por qué no es cargo público?
¿Cayo Lara no tiene derecho a esa especial protección jurídica contra las amenazas en el ejercicio de su cargo que se ha inventado el gobierno del PP para los políticos -para los de su partido de momento-?
¿Existe alguna posibilidad de que Escribir “Nuestra mejor arma será el terror” pueda no ser interpretado como apología del terrorismo?, ¿no se considera terrorismo porque lo propugna un miembro de la Guardia Civil?, ¿no se considera inconstitucional porque defendería la "unidad de España?
Y además
¿Por qué no ha actuado ya la fiscalía correspondiente con la misma celeridad que en el caso del Edil Zapata?, ¿por qué sus jefes políticos en la sombra no se lo han ordenado?, ¿por qué no supone un beneficio político para los que les han puesto en sus cargo?, ¿por qué comparten en parte al menos su ideología?, ¿por qué el terrorismo que propugna no sería independentista sino unionista?
¿Por qué no considera que la vida de Willy Toledo, de Cayo Lara o de Pablo Iglesias tengan el mismo valor que el de las personas amenazadas por ETA en su momento?, ¿Por qué con la imputación del brigada en cuestión no forzarán una dimisión y darán un argumento a los políticos para los que en estas cosas trabajan?
Pero sobre todo
¿Por qué un cargo público debe abandonar su puesto por groserías y faltas de respeto manifiestas en sus chistes pero un funcionario público pagado con dinero de todos -incluidos Willy Toledo, Pablo Iglesias, Cayo Lara y todos los marxistas, judíos y masones que haya en España- y miembro de la Guardia Civil, que debe proteger a todos los españoles sin distingo no tiene que perder su trabajo por esto?
Desgraciadamente sabemos que todas estas preguntas son retoricas.
De todas conocemos la respuesta.

miércoles, junio 24, 2015

Natalidad y retorno a la maternidad paleolítica

Hoy el editorial de El País va de natalidad y una vez más se ha cubierto de gloria.
“Los partidos políticos deben incluir en sus programas medidas para facilitar la maternidad”
La primera en la frente. Ya empezamos mal.
¿La maternidad?, ¿y la paternidad? Hasta ahora las únicas medidas que se han tomado son para favorecer la maternidad y no sirven de mucho por lo que dicen los números. Pero El País insiste en considerar que la natalidad es algo que solo es cuestión de las mujeres.
“Ahora que se acercan unas elecciones generales, los partidos deberían especificar qué piensan hacer al respecto”.
¿Al respecto de qué?, ¿de mejorar las condiciones para la natalidad? ¡Magnífico de nuevo!
Solo tenemos hijos si el Estado nos lo pone fácil, si nos lo paga, en definitiva. Una llamada a la responsabilidad como humanos maravillosa.
“La experiencia de algunos países nórdicos indica que se puede revertir la tendencia incidiendo sobre las condiciones que favorecen y protegen la maternidad: permisos a compartir entre ambos progenitores, guarderías asequibles y reducción de la jornada laboral por crianza son algunas de las que se han revelado eficaces”.
Aquí ya la manipulación por omisión se hace evidente. Siempre los países nórdicos de ejemplo.
Pero resulta que los permisos no son compartidos, son simultáneos de ambos progenitores y obligatorios los tres primeros meses en beneficio del recién nacido. ¡Vaya, alguien que se ha dado cuenta que sin paternidad no hay natalidad, que la maternidad es imposible sin paternidad! Alguien que no tiene como prioridad apartar la figura del hombre del ciclo reproductivo.
¿Y la reducción de jornada? En un país en el que los suelos son casi tres veces los españoles se puede asumir la pérdida de ingresos pero en España, con sueldos medios de 1.200 euros es imposible para cualquier familia -No olvidemos que el 83% de los hijos los tienen parejas heterosexuales, aunque el editorial lo obvie y nos retrotraiga al paleolítico inferior, cuando se creía que eran la mujer y la luna quienes engendraban los hijos por su cuenta-.
Parece ser que como no se puede proponer como medida que solamente se suba el sueldo a las mujeres -sería demasiado descarado- se decide obviar el pequeño, pequeñísimo problema que para la jornada reducida suponen los sueldos precarios españoles.
“Está demostrado que la fecundidad es más alta donde la tasa de empleabilidad de las mujeres es mayor. Justo lo contrario de lo que ocurre en España. En estos momentos, el coste de la maternidad recae sobre la hoja laboral de las mujeres, lo que en la práctica se ha convertido en un factor adverso: las empresas evitan contratar a mujeres en edad de procrear”.
Cierto. Y el aumento de la tasa de empleabilidad de las mujeres pasa por igualar sus condiciones con las de los varones, empezando por aumentar hasta equiparar las prestaciones por paternidad (permisos, ayudas, reducciones de jornada, etc) a las de la maternidad. Si los dos son igualados al alza las empresas ya no verán en el varón mejor ratio empleo/rendimiento.
Sin embargo, se pide que a los hombres, los varones, los padres, se les deje varados en su paternidad -a expensas de lo que la madre quiera compartir con ellos- mientras a las mujeres se les conceden más privilegios
¿De verdad creemos que eso cambiará la tendencia de contratación en las empresas o la empeorará al poder recurrir a varones que no tienen ningún derecho laboral en virtud de su paternidad?
“Hay mucho por hacer, y es urgente darle prioridad”.
Sí, sobre todo dejar de fingir e intentar hacer ver que la natalidad es un ámbito exclusivo de la mujer y que solo depende de ella como parece hacer El País.

Apuntes de Vexilología radical para Sánchez y Rajoy

Vaya por delante que no soy yo muy de nación española. Bueno, ni de española ni de ninguna otra. Que no está la humanidad para motivos baladíes de enfrentamiento por donde quiso la teoría del caos aplicada a los partos que unos y otros abrieran los ojos a este mundo. Y por tanto no soy mucho tampoco de banderas y estandartes.
Pero, venga va, póngame cuarto y mitad de bandera para llevar.
Los dos partidos tradicionales de nuestra democracia han demostrado que son precisamente eso, tradicionales, al enfrascarse en una disputa tan rancia e inútil como solo lo puede ser una pele por un quítame allá esa bandera. Y esto dice de ellos muchas cosas.
El PSOE se lanza a la conquista del voto del PP. Su líder Pedro Sánchez habla de liderar el cambio responsable, pero usa la bandera para atraer a ese votante que siempre ha hecho de la bandera, la patria y su condición de español un orgullo -inútil desde mi punto de vista, pero respetable- que tiene en cuenta en su sufragio. 
Vamos, que promete un cambio -medido y contenido, eso sí- pero busca el voto de aquellos que no quieren ningún cambio y por eso siguen votando al Partido Popular aunque arda Troya. De aquellos que se encienden y se arropan en la bandera española como si la bicolor fuera a eliminar el paro, cambiar la economía o restaurar los derechos sociales perdidos o a punto de perderse.
Y lo del Partido Popular es igual de esperpéntico.
Ellos, que han tirado de bandera de España hasta para ir al baño. Que la han sacado a relucir y ondear en toda ocasión, haciendo del españolismo algo imprescindible en su ideario, ahora acusan a sus rivales de utilizarla, de politizarla. Como si la bandera de España les perteneciera. Quizás porque ahora vayan a tener que dejar de suponer que todo el que luce una rojigualda va a votarles.
Y el argumento para criticar a Sánchez es de lo más curioso, estúpido y sobre todo ignorante.
"Dice que defiende la bandera pero pacta con radicales", argumenta el bueno de Don Mariano Rajoy y se queda tan ancho. Si no me dejara perplejo me daría risa. Si no fuera tan funesto me daría lástima.
Atención, pregunta: ¿No se puede tener bandera y ser radical?
Apuntes de vexilología para Don Mariano.
La bandera tricolor francesa es fruto de los radicales jacobinos, que incluyeron los colores blanco y rojo en el azul de la bandera borbónica.
La bandera Italiana surgió de la revolución de Garibaldi, hecho este que, a mi molesto entender, se antoja bastante radical. 
Como lo fueron la revolución americana o los hechos que hicieron surgir las banderas belga, bosnia, alemana, griega, chipriota, portuguesa, israelí, rumana o Eslovena, por ejemplo.
La Unión Jack, o sea la bandera británica, es adoptada por los parlamentaristas que, entre otras cosas le cortaron la cabeza a un rey. Lo cual, me temo, debe considerarse una solución a los problemas de la Pérfida Albión necesaria pero ciertamente radical.
Si sumamos a ellas la práctica totalidad de las banderas nacionales sudamericanas, surgidas de la emancipación revolucionaria de los virreinatos españoles o de las colonias portuguesas e inglesas, desde Argentina a México, pasando por Chile, Brasil, Jamaica, Cuba o Venezuela, y ademas añadimos la práctica totalidad de las del África negra, empezadas a ondear tras procesos de descolonización bastante radicales -y si no que les pregunten a los habitantes de El Congo, Argelia o Kenya-, ¿qué tenemos?
¡Vaya hombre!, que hay muchas más banderas en el mundo nacidas de ideologías y movimientos que Rajoy y su troupe genovesa considerarían radicales que de cualquier otro origen. 
Así que va a ser que las banderas del mundo están más ligadas a lo radical, como él lo llama, que a los nobles blasones y colores de reinados surgidos por la gracia de dios.
Supongo que eso debería responder más que de sobra a la falsa dicotomía planteada entre bandera y "radicalidad".
Así que de nuevo se vuelven a columpiar con lo que significa ser español.
Lo mismo que hicieran con el cambio que quería forzar incluir un techo de déficit en La Constitución, intentando obligar a todo gobierno futuro a asumir esa premisa y por tanto ser liberal capitalista, ahora intentan con la bandera que todo español deba ser conservador o por lo menos lo que ellos falsamente llaman moderado.
Lo dicho, provocaría hilaridad si no despertara la más completa repugnancia.

lunes, junio 22, 2015

Con Al Yazira no todos somos Charlie Hebdo

Ya no somos todos Charlie Hebdo.
La policía alemana detiene a un periodista en un aeropuerto y nos olvidamos de que todos somos Charlie Hebdo. 
Detiene al periodista de Al Yazira Ahmed Mansur para dar curso a una orden de arresto internacional emitida por Egipto que, aunque creamos que nos venga bien, es un régimen militar totalitario que reprimió a su población y anuló unas elecciones por el simple motivo de que su resultado no les gustó y tampoco a nosotros y nos olvidamos de que todos somos Charlie Hebdo.
Como el nombre del detenido es árabe y trabaja para una cadena cuya línea política -que tiene derecho a tenerla, como nuestros medios de comunicación- no no coincide con le que le viene bien al occidente atlántico, nuestros periódicos y televisiones miran a otro lado, no se preguntan en sus tertulias cómo es posible que se mantenga un tratado de extradición con un régimen que ejecuta a sus reos tras juicios sumarísimos y olvidan que todos somos Charlie Hebdo
Como nuestros gobiernos creen que el gobierno ilegítimo y dictatorial de Egipto paró a esos "islamistas malos" llamados los Hermanos Musulmanes fingen no darse cuenta de que cierran medios de comunicación acusados de terrorismo, que secuestran publicaciones y que envían a la cárcel a periodistas y ciudadanos de a pie solamente por opinar en las redes sociales y olvidan que todos somos Charlie Hebdo.
Como el gobierno alemán no es un puñado de fanáticos sangrientos y furiosos le dejamos pasar por encima de la libertad de expresión, como el gobierno Egipto nos hace de atrapa sueños de nuestras más peores pesadillas yihadistas, le dejamos saltarse a la torera la libertad de información; como el que sufrirá e incluso morirá no tiene nuestra sangre ni nuestra religión, nuestra ideología, le abandonamos a su suerte y dejamos que pisoteen sus derechos individuales.
Es fácil reclamar libertad cuando son nuestros enemigos quienes la conculcan, cuando es a nosotros y a lo que queremos escuchar a lo que atacan, cuando vienen a la puerta de nuestra casa a quitárnosla a miedo, sangre y fuego. Tiene su valor, pero si solamente lo hacemos en esas situaciones, lo pierde por completo.
Reclamar la libertad de expresión y de información para otros, aunque piensen de forma diferente y hacerlo contra nuestros propios gobiernos cuando no nos la restringen a nosotros pero colaboran con regímenes y Estados que sí se la restringen o quitan a otros es lo que da valor universal a la defensa de la libertad de expresión e información.
Y no veo miles de personas manifestándose en la calle ni a todos los políticos europeos e israelíes desfilando del brazo para protestar por el flagrante atentado contra la libertad de prensa que supone que Alemania se piense siquiera extraditar a Ahmed Mansur a Egipto acusado ni mas ni menos que de tortura.
Antes de asegurar que somos algo y defendemos algo quizás deberíamos pensar si estamos dispuestos a hacerlo y defenderlo aunque no nos venga bien.
Así que va a ser que no. No todos somos Charlie Hebdo.

Presos, Hepatitis C y el darwinismo electoral del PP

Si alguien se dedicara a listar los síntomas de las distintas enfermedades que aquejan a los inquilinos que nuestros votos pusieron en Moncloa podría necesitar toda una vida. Tantas son las dolencias, desde la parálisis hasta la mas profunda lepra institucional, desde la paraplegia administrativa casi completa hasta la afasia política y social, desde la paranoia hasta la egolatría.
Pero hay síntomas que al detectarse las resumen todas, concentran todos los males de forma y de fondo de nuestro actual gobierno.
Y ese síntoma es la dantesca gestión que ha desembocado en la pelea de gallos por el pago de los nuevos fármacos a los presos con hepatitis C entre el Gobierno Central, a través del presupuesto de Interior, y la comunidades autónomas. 
Nadie quiere pagar esos tratamientos y mientras no se medica a esos enfermos hasta que los tribunales decidan. Lo cual, estando el Tribunal Supremo de por medio puede llevar el tiempo de una vida. Sobre todo si es la vida de un enfermo carcelario de Hepatitis C.
Todo eso es síntoma de tantas enfermedades gubernativas que, como diría el bueno de House, amenaza con volverse "autoinmune".
Es síntoma del desprecio total por las vidas en favor de los números; del intento de todos y los cargos -ministeriales o autonómicos- de salvar su propias nalgas ante Moncloa y su política de austeridad; de la insolidaridad que busca presentar los números cuadrados  endiñando los gastos a cualquiera; de la incapacidad para él diálogo incluso con los propios, de la conversión de la administración del Estado en un reino de taifas en el que ahora, que todo empieza a desmoronarse, cada uno quiera salvar sus parcela de poder por su cuenta.
Solo con eso ya sería grave el cuadro clínico de un gobierno que cree que puede permitirse el lujo de discutir sine die quién paga o no paga un tratamiento mientras sus ciudadanos mueren. 
Pero es síntoma de algo mucho peor. Toda la maltusiana historia de los tratamientos de Hepatitis C a los presos de nuestras cárceles es síntoma de lo más bajo que puede hacer un gobierno y lo peor que puede consentir una sociedad.
De considerar que existen ciudadanos de segunda, tercera o cuarta categoría cuya vida es sacrificable para lograr otros objetivos de gobierno.
En 2012 Interior impuso cupos para administrar los nuevos medicamentos contra la Hepatitis C en las prisiones donde un 25% de los presos están infectados 
¿Habrían hecho lo mismo si esa enfermedad afectara a un 25% de, por ejemplo, los taxistas?, no ¿cual es la diferencia? Exacto, que son presos.
Se ha creado una lista de espera para tratarlos en función del presupuesto en un ministerio que se gastará  3,88 millones de euros en la creación del Centro para la Memoria de las Víctimas de Terrorismo y 335.000 más en la adscripción de la Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT) al Ministerio del Interior.
¿Se habría hecho una lista de espera para los tratamientos psicológicos de las victimas del terrorismo -suponiendo que tras más de cinco años sin atentados aún fueran necesarios- mientras se destinara dinero a un monumento a los funcionarios de prisiones o una Fundación de Presos Reinsertados? Por supuesto que no. Pero los presos no votan y las víctimas del terrorismo siempre han sido una herramienta electoral utilizada y manipulada por el Partido Popular
¿Por qué se prioriza de la forma contraria a la lógica que es destinar más dinero a los vivos que a los muertos? En la diana de nuevo, porque son presos.
Y ahora, las administraciones se pelean en público, negándose a una solución de compromiso mientras los tribunales deciden definitivamente sobre las competencias -que para eso están, no nos engañemos- dejando sin tratar de la mejor forma posible a cerca de 25.000 personas porque a nadie le salen unas cuentas que nunca debieron hacerse de la forma en la que se hicieron
¿Harían lo mismo y dejarían sin asistencia mientras discuten a 25.000 votantes del PP si un virus -elaborado en laboratorios secretos de Venezuela por científicos perversos de Podemos, claro está- corrieran riesgo de muerte? 
Más allá del sarcasmo del ejemplo, desde luego que no ¿Por qué si creen poder permitirse ese lujo en este caso? Tres de tres, porque son presos.
Y esa es la peor enfermedad que puede tener un gobierno. Servir a los ciudadanos que quiere y que le viene bien y dejar en la estacada a los demás. 
Creer que tiene derecho a decidir quién vive y quien aumenta sus posibilidades de morir usando como criterio de selección sus intereses políticos y sus estrategias de permanencia en el poder.
Crear el darwinismo electoral. Si me votas y me eres útil tienes más derecho a vivir que si no lo haces.
Puede que esa enfermedad degenerativa termine matando a este gobierno. Pero no podemos permitir que infecte a nuestra sociedad.

domingo, junio 21, 2015

Rachel Dolezal o el admirable impulso de ser Neo

Hacen chistes sobre ella -que no se consideran motivo de dimisión, por cierto-, periodistas escriben sobre ella, psicólogos explican su comportamiento en televisión y nadie ve o quiere ver lo evidente.
Se llama Rachel Dolezal y decidió hacerse pasar por negra e Estados Unidos.
Sé que va a sonar duro pero es una opinión muy personal. Nadie de los que hacen chistes, escriben sobre ella o analizan su psique puede interpretarla. Todos son blancos.
No se trata de Sir Richard Burton, que se hiciera pasar por árabe para poder conseguir el cuestionable logro personal de engañar al Islam y ser el primer no musulmán que entrara en La Meca; no se trata de esas escritoras novecentistas que elegían un seudónimo masculino para poder triunfar en la literatura y ni siquiera de las probablemente miles de personas que a lo largo de la historia han decidido ser lo que no eran para sobrevivir o medrar.
A ocultar genealogías judías en la Alemania aria o en la España de los Austrias mayores y menores, a inventar antepasados aristócratas, a alisarse el cabello en los Estados Unidos de después de la Guerra de Secesión y la emancipación de los esclavos.
Dolezal ha decidido formar parte de los escalafones inferiores de la cadena alimenticia social en su país. Lo ha hecho para descender, no para ascender.
Y la única respuesta que se me ocurre a la pregunta que la Ámerica Blanca se hace es la que da un personaje excelso interpretado de forma casi mediocre por Keanu Reeves en una de las películas de Ciencia Ficción que deberían estudiarse también en las escuelas: Matrix.


Porque lo ha elegido. Y la entiendo.
La entiendo porque mi madre una inteligente mujer blanca madrileña nacida en Chamberí -como todos los madrileños, por cierto- que se casó con un negro guineano a despecho de todo lo que todos le decían me obligó a ver Raíces, la serie de Kunta Kinte, -otra serie que debería ser puesta en las escuelas-. Y la vi llorar de vergüenza por lo que su raza le había hecho a la raza del hombre al que su corazón le dijo que amara. Y la vi contemplar con esperanza la posibilidad de que el esclavo escapara, de que volviera a África, de que alguien le hiciera al fin justicia.
La entiendo porque la primera vez que escuché a mi abuela decir "no te preocupes, no pareces tan negro" la rabia me corroyó hasta las entrañas, porque cada vez que alguien me pregunta con la boca pequeña, como si temieran la respuesta, "¿De dónde eres?" yo contesto "De Granada. Y a la segunda pregunta que quieres hacer, sí soy negro, mi padre era de Guinea Ecuatorial".
La entiendo porque yo también, pudiendo intentar otra cosa, he elegido ser negro.
Y estoy orgulloso de los amigos que me hacen bromas por ello, de los compañeros que me saludan fingiendo desprecio por mi raza para hacerme saber que me la reconocen, de las mujeres -todas blancas, lo siento por los que tienen terror al mestizaje- que me aman y amaron pese al elevado índice de melanina en las células epidérmicas de mi piel, de los hijos que tuve y que no renuncian a su condición racial pese a que está tan diluida que podría fingir que no lo son.
Claro que entiendo a Rachel Dolezal. La entiendo y la admiro. 
Como entiendo y admiro a todos los que eligen quedarse con los que parece que no tienen posibilidad alguna de ganar, que se hayan puesto en la piel del os que sufren, que hayan optado por quedarse en el frente de combate que tiene todas las de perder.

El Califato nos derrota sin pelear en Palestina

Tanto se nos agolpa en ese ámbito de visión reducida que llamamos fronteras que últimamente no tenemos tiempo de mirar hacia fuera. Pero el mundo sigue construyéndose y reconstruyéndose allende nuestros propios problemas.
Y lo sigue haciendo allá donde no queremos mirar porque nos muestra un futuro inquietante, uno en el que no somos factor. ISIS, el Estado Islámico, El Califato o como queramos llamarlo esta semana sigue construyendo el futuro del mundo, aunque nosotros nos neguemos a verlo.
Y ahora lo hace en Palestina.
Los grupos afines al Califato empiezan a pergeñar y realizar ataques contra Israel desde Gaza, secular territorio bajo dominio de la mafia sangrienta de Hamás que ha utilizado desde siempre el deseo palestino de independencia como cobertura para sus ansías de poder, convirtiéndose en el principal enemigo -junto con las facciones militaristas y sionistas de Israel, por supuesto- del pueblo palestino.
Hamás reacciona y va a por ellos para mantener, como diría aquel, su territorio de caza. Y nosotros damos palmas con las orejas. "¡Que se maten entre ellos!", decimos sonrientes y nos sentamos a verlo o a ignorarlo.
Pero esos dos misiles lanzados contra Israel por el Califato no son el comienzo de una guerra intestina entre locos fanáticos. Son el final de nuestra derrota. Porque los dementes furiosos de El Califato están haciendo y harán por el pueblo palestino lo que nosotros no supimos hacer: librarles de Hamás.
Durante décadas hemos tenido la posibilidad de desactivar y condenar al olvido a Hamás y no hemos querido hacerlo. Nos hemos limitado a impedir que sus acciones nos afectaran, que su terrorismo llegara a nuestras calles, pero no hemos hecho lo que teníamos que hacer: librar a Palestina de Hamás.
Dan igual todas las incursiones, bombardeos y ataques israelíes que tuvieran como fin militar ese objetivo. Sabíamos como acabar con Hamás y no quisimos hacerlo.
Teníamos que acabar con la miseria de Palestina, forzar a levantar los bloqueos que los matan de hambre, impedir el pogromo que Israel tiene en marcha en la zona, apoyar a los gobiernos moderados palestinos, impedir de forma efectiva y para siempre los asentamientos, devolverles los que los israelíes les han quitado por la fuerza desde 1949, invertir en su prosperidad, su desarrollo y su evolución como nación y como sociedad...
En definitiva, quitarle a Hamás todas las excusas para reclutar, para venderse a sí mismos como salvadores, para justificar su sed de sangre en nombre de su dios y su venganza.
Pero no lo hemos hecho. No hemos querido ver que la mejor manera de evitar el crecimiento del fanatismo no es bombardearle, matarlo o dispararle porque cada muerto de esas formas genera una familia, un amigo o un camarada de armas que ansía la venganza. Así que eso le refuerza. 
Matar el fanatismo supone quitarle las excusas para llamar a la gente a las armas, a la muerte y la falsa vindicación
Nos parecía que no podía haber en Palestina nada peor que Hamás pero El Califato nos está demostrando lo contrario en todos los países en que opera e impone su ley a sangre y sharia.
Si derrotan a Hamás -y lo harán- ocuparán el lugar que la cordura y las ganas de vivir en paz habrían ocupado en Palestina si hubiéramos sido nosotros los que ayudáramos a Palestina a librarse de Hamás.
Y para aquellos que sigan pensando en sus adentros: "Me da igual, ¡Que se maten entre ellos", una lección de historia aunque parezca pretencioso.
Saladino, el único califa históricamente real del Islam, paso años combatiendo a los fanáticos berbiches de Egipto, a los extremistas chiitas de Palmira y a una miriada de grupos de fanáticos que se extendían desde Damasco a Jerusalén.
¿Qué hizo luego?
Exacto, con la espalda cubierta, comandó a las huestes del Islam para liberar Jerusalén, mató unos cuantos cientos de templarios en los Cuernos de Hattin, reconquistó Jerusalén, puso en fuga a los ejércitos de diez reinos cristianos en dos cruzadas y allí se paró. Pudo llegar hasta Chipre, Constantinopla,  o la costa adriática pero allí se paró.
Pero no nos engañemos, el actual Califato no es tan comprensivo y racional como el antiguo, al mando de Saladino. Esta vez no vamos a tener tanta suerte.

Delitos y faltas o la coherencia exigible sin matices

Esto va a ser rápido y directo. Sé que no es habitual, pero va a serlo.
La imputación de la concejala Rita Maestre ha servido para que todo el mundo exprese su opinión ética sobre estos asuntos.
Todos los partidos y los medios de comunicación tradicionales, han colocado el listón  en este asunto en la palabra "imputación". Sin ningún matiz, sin que haya diferencia alguna entre una imputación por sacar los pechos a destiempo o por meter la mano en dineros públicos. 
Así que España, sus políticos y sus medios de comunicación parecen estar de acuerdo en el axioma ético de que "Todo político imputado debe dimitir".
Ahora, leamos lo siguiente con suma atención.
"El juzgado de Instrucción numero 41 de Madrid fija para el día 6 de octubre de 2015 la vista contra Doña Esperanza Aguirre y Gil de Biedma a la que se le imputa una falta contra el orden público por desobediencia leve".
Déjenme que lo repita
"...se le imputa una falta contra el orden público por desobediencia leve".
Ya sabemos lo que tienen que pedir, exigir, escribir y opinar militantes y portavoces del PP, el PSOE y Cs, medios de comunicación y  todos aquellos que se han mostrado de acuerdo en el caso Maestre. Sin matices, da igual que sea una falta, que sea leve o que a partir del 1 de julio se transforme en falta administrativa. 
Esperanza Aguirre debe dimitir como concejala de Madrid.
Y deben ser tan rápidos y directos como intenta serlo este post. Tan rápidos y directos como lo fueron con Rita Maestre. 
Ya no hay lugar a los matices. Ellos no lo han dejado.

sábado, junio 20, 2015

Y vendrán a decirnos no sois nada.


No somos nada.
Nos hemos hecho nada a fuerza de quererlo ser todo. A fuerza de fingir que ignoramos que lo que da valor a todas y cada una de las cosas que pensamos que nos son necesarias es la muerte de otros, es la vida, en precario y penosa, de otras gentes.
De otros cuyos nombres ignoramos, cuyos dolores provocamos y no vemos, cuyas humillaciones auspiciamos, cuyas muertes matamos y olvidamos.
Nos hemos hecho nada a fuerza de mirar atrás y hacia adelante y no querer ni saber ver a nadie.
Otros vendrán a hacernos lo que hicimos. A devolvernos cada vida dañada, cada gota de sangre, cada muerte olvidada.
Otros vendrán con tal indiferencia por lo nuestro, con tal desprecio por aquello que creímos perfecto, con tal rabia por lo que les quitamos, que nos recordarán nuestro pasado, cómo fuimos nosotros, cómo seguimos siendo, cómo hacemos del mundo nuestro patio trasero, cómo hacemos de otros atrezo en nuestras vidas.
No somos nadie
No somos nadie porque nos empeñamos tan solo en ser nosotros por encima de todos y de todo. A fuerza de mirar nuestros ombligos, de ocultar de la vista el horizonte, de no ver más allá de la puerta de casa, de la falsa convención fronteriza de todas nuestras tierras.
Más allá de todos nuestros propios excesos, de cada una de nuestras necedades, de todos nuestros vicios y prejuicios, de todas nuestras fingidas reglas de falso compromiso.
Y vendrán desde lejos a decirnos no sois nada ni nadie. Vuestra vida y vuestra muerte ya no importan, perdisteis el futuro por querer ignorarlo, matasteis el pasado por querer controlarlo.
Nos dirán no vamos a olvidarlo  Vosotros habéis forjado nuestra historia, habéis podido crecer con nuestra hambre, ¿por que tendríamos que olvidar cómo nos han matado y nos han hecho morir? No es el paso del tiempo lo que os salva, no se puede olvidar lo que te hacen cuando te lo siguen haciendo cada día de mil formas distintas.
Y nos dirán, vivid con los despojos de la vida o morid alejados de nosotros. No os atreváis a hablarnos de justicia, no oséis jamás poner en vuestros labios palabras que hablen de paz o de derechos.
No digáis que no podéis vivir así, sin ser nada ni nadie, sin que a nadie le importe que viváis o muráis, sin que el mundo jamás os tenga en cuenta. No intentéis ni siquiera decirnos que existir de ese modo es imposible, que no se puede hacer.
Nosotros, durante todo el tiempo que creísteis ser alguien, que creísteis ser todo, lo hemos hecho. Hemos nacido, vivido y muerto de esa forma.
Y vendrán a decirnos: No sois nada ni nadie. Vuestras vidas nada importan, vuestras muertes no le importan a nadie.
Y vendrán a matarnos o dejarnos morir.
(Ojo, también estoy hablando de política)


Tsipras, dinero, energía o Europa ya no es nadie.

Para ser unos comunistas de izquierda radical y estalista que rozan el leninismo más compulsivo han sabido interpretar perfectamente este liberal capitalismo occidental atlántico nuestro.
Me refiero a los señores del Gobierno griego. Tsipras, Varoufakis y sus chicos van dando una tras otra en el rostro cada vez más irritado de la Comisión Europea porque han entendido perfectamente lo que es la política en este viejo continente y golpean donde más duele.
Puede parecer lo contrario pero Grecia tiene a Europa cogida por las gónadas externas. Porque si no paga esa deuda generada por sus políticos, Alemania verá caer varios de sus bancos o tendrá que salvarlos insuflando dinero público en ellos -¡Anatema!, salvo para España, claro-. Y lo mismo pasará con Francia, con holanda e incluso con España.
A la Comisión Europea y el BCE ya no les cabe el cuello en la corbata porque empiezan a entender que Tsipras está poniendo al descubierto una de las mayores fragilidades del sistema liberal capitalista: los Estados han llegado a depender completamente de las grandes corporaciones, en este caso las financieras. Son rehenes de su funcionamiento. Por eso terminan concediendo a Grecia otro aplazamiento, otra inyección crediticia en el último momento.
Necesitan un acuerdo, necesitan que Grecia siga siendo acreedor de sus bancos aunque no pague. Porque la Europa de este sistema económico moribundo se verá abocada al fracaso definitivo si los estados sobreviven fuera de ese círculo vicioso. Y Grecia, a través de su gobierno, es lo que intenta.
Pero, por si fuera poco, mientras los medios de comunicación al uso, las instituciones europeas, los gobiernos de los países miembros y De Guindos presionan hasta el extremo y tiran de complejo de Casandra para augurar grandes desastres, el Primer Ministro griego vuelve a demostrar que sabe de qué va todo esto. 
Coge un avión y se va a Moscú y vuelve con un acuerdo con Gazprom, el monopolio energético ruso, para facilitar su acceso al mercado europeo y atlántico. Introduce en la partida a un nuevo jugador que no respeta las reglas que el capitalismo liberal quiere vendernos como universales e imposibles de cambiar.  
Otra andanada bajo la línea de flotación de la Europa liberal capitalista que mantiene que no hay otra solución para el mundo que la suya. Porque lo que hace Tsipras con ese viaje es dinamitar otro de los pilares corporativos del sistema europeo: las grandes corporaciones energéticas.
Así que parece que el Gobierno Griego sí ha entendido cómo es la política europea. Tanto la ha comprendido que sabe como dinamitarla para buscar otra forma y manera de hacer las cosas.
"Estoy en Rusia porque Europa ya no es el centro del mundo, hay nuevas fuerzas".
Esa frase demuestra todo lo que sabe Tsipras de política aunque muchos sigan manteniendo que no sabe absolutamente nada.
Puede que nuestros pasados imperiales, coloniales y culturales nos dificulten verlo, puede que las reminiscencias de una política de bloques trasnochada nos haga vernos como vencedores de la Guerra Fría y adalides del desarrollo, pero eso es solo nuestra percepción.
Europa no tiene capacidad de influencia sobre el resto del mundo, vive y desarrolla su política secuestrada por los intereses de las grandes corporaciones y no es factor a la hora de determinar los procesos de cambio internacional. Esa es la realidad.
Y la percepción nunca se puede anteponer a la realidad. Ese es uno de los primeros síntomas de la locura. 
Los griegos inventaron Europa y la dieron nombre hace miles de años y ahora es un griego el primero que dice abiertamente que ya no importa Europa.
Más nos valiera saber tanto como Tsipras de política y realidad al mismo tiempo y empezar a reconocer esa realidad en nuestra política.


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