miércoles, diciembre 31, 2014

La Transición y el salto cuántico al año 2015.

Lo que quiero pedir al año nuevo es que llegue, que políticamente nos dejen que llegue. Y me explico.
Dos presidentes autonómicos en sus discursos de fin de año han vuelto a las andadas. La única que le queda al Partido Socialista, Susana Díaz,  y el más kamikaze de los muchos que tiene el Partido Popular, el inefable Monago, han vuelto a pedir lo que lleva pidiendo el bipartidismo español de cesantía y bipolaridad desde que se retomara la democracia en España: que el tiempo no pase.
Y para ello se vuelven a agarrar al clavo ardiendo del llamado "Espíritu de la Transición", que es algo así como el cuarto fantasma navideño del cuento de Dickens. Quieren que el ejercicio de la política en España se congele en ese momento. 
Vamos, para entendernos, quieren que Podemos, Ciudadanos, Equo y todas las formaciones políticas de nuevo cuyo entren por el aro de lo que ellos han estado haciendo estos cuarenta años.
Suena bien, hasta parece vendible y comprable. Eso hasta que te haces la pregunta de qué diantres es el Espíritu de la Transición.
Tal como yo lo veo es algo así como "hagamos lo justito para recuperar el sistema democrático, renunciemos a ciertas cosas, pospongamos otras y finjamos que otras no existen ni han existido nunca, para que los elementos más recalcitrantes y fanáticos de ambos lados de la campana de Gauss de nuestro arco ideológico no la emprendan de nuevo a tiros por las calles de España".
Resumiendo,quieren que asumamos para siempre la política del mal menor, del parche, del cambio incompleto. De no hacer las cosas del todo por miedo a desairar a aquellos que no quieren que nada cambie. 
Eso fue La Transición. Así, como diría el mítico abogado cinematográfico de Philadelphia, "explicada como si tuviera seis años". Que eran precisamente los que tenía un servidor en La Transición. 
Lo que, según yo lo veo, fingen ignorar para que no nos demos cuenta es que ahora son ellos, los representantes del bipartidismo, los que no quieren que cambien nada. Son ellos los que ponen constantes trabas y tiran de miedo para evitar ese cambio completo.
Pedirnos que vivamos en La Transición para siempre es tan absurdo como que nos pidieran recuperar el Espíritu de Los Tercios en nuestras relaciones con Europa, el Espíritu de La Armada Invencible en nuestra visión sobre Gran Bretaña o el Espíritu de los Conquistadores en nuestra forma de ver América. Otros tiempos, otros espíritus, otras formas de hacer las cosas.
Creo haber leído en algún sitio que se llama evolución.
Vivir por siempre en La Transición supone negar el cambio, negar la posibilidad de hacer las cosas completas, vivir en un eterno camino hacia ninguna parte porque siempre habrá alguien que no quiera perder privilegios, asumir responsabilidades o afrontar reformas que les perjudican.
Así que lo que quiero pedirle al año que mañana empieza es que le dejen que llegue y que por fin nos dejen dar el salto cuántico que supondrá pasar de 1975 a 2015.
Puede que sea arriesgado pero creo que ya toca.
Feliz 2015 a todos y que nos traiga una nueva política.

martes, diciembre 30, 2014

Juncker, Syriza y el extremismo gobernante de la UE

Lo de la Unión Europea es de traca. Bueno, más bien de torpedo en la linea de flotación de esa democracia que tanto dicen defender sus instituciones.
En tres días, desde que se supo que la elección presidencial griega estaba bloqueada sin remedio, han lanzado todas sus baterías de babor y de estribor contra la democracia griega. 
Syriza, -el Podemos griego, para entendernos- está a la cabeza de las encuestas sobre la intención de voto heleno y Juncker, presidente del Banco Central Europeo se descuelga diciendo que él -y por ende el BCE, se supone- se sentiría "más cómodo sentado con rostros conocidos que con extremistas".
Ahí le han dado. 
Ese es el problema que nos ha llevado a donde estamos. Juncker y todos los políticos europeos se sienten más cómodos entre caras conocidas y por eso los colocan lo más cerca de ellos, les dan sueldos y puestos que no se merecen y han convertido la administración política en una red de nepotismo y corrupción que lo impregna todo.
Pero lo que más chocante me parece de Juncker es eso de "extremistas". 
Según yo lo veo, sus conocidos, esos con los que se siente tan cómodo, son los principales extremistas de la política europea en nuestros días.
¿Enviar a la muerte por miseria a una población para salvar a unos bancos fraudulentos no es extremismo?, ¿forzar recortes en servicios  básicos, hasta que estos dejan a la población sin cobertura sanitaria, social o educativa, para cuadrar un déficit que luego se incrementa con gastos militares o administrativos no es extremismo?, ¿negar créditos a las  empresas mientras se les concede a interés cero a las Comunidades Autónomas para que hagan sus obras electorales no es extremismo?, ¿modificar el mercado laboral eliminando prácticamente todas las garantías y derechos laborales en aras de  reducir el coste salarial prácticamente a cero no es extremismo?
O sea que en realidad Juncker ya está  rodeado de extremistas, extremistas del liberal capitalismo, los conoce y piensa como ellos. Vaya, pues no es lo mismo que lo que ha dicho, me da la impresión.
Y sobre todo se me antoja algo peor. Que él mismo es uno de ellos porque ¿amenazar veladamente a un pueblo soberano con no ayudar a solventar una situación que su intransigencia económica ha provocado si no votan lo que él y sus conocidos quieren que vote no es extremismo?
¿Decirle a Grecia y a Europa que no se puede ser europeo si no se piensa como él y no se ve la economía como sus conocidos no es extremismo?
En mi molesta opinión, Juncker está muy a gusto en compañía de esos extremistas del liberal capitalismo que han llevado a Grecia a la desesperación y a Syriza a la cabeza de las encuestas porque es uno de ellos.
La UE ya está llena de ellos y gobernada por ellos. Y Syriza no tiene nada que ver con ello.

domingo, diciembre 28, 2014

Moncloa nos hace Campeones de Europa en miseria

Nos gusta ser campeones. Somos uno de esos países en los que todo se cubre con una corona internacional en algún deporte, aunque no sepamos ni las reglas del mismo. Y si es fútbol ya ni hablamos.
Así que supongo que estamos de enhorabuena porque nuestro sabio gobierno nos ha llevado a lo más alto de una competición que comenzó Europa -o más bien los gobiernos liberales europeos- hace ya más de un lustro y que los inquilinos de Moncloa han decidido convertir en deporte nacional: el empobrecimiento de la población.
A base de recortes, de congelaciones salariales, de subidas de precios y de impuestos han conseguido que seamos el país europeo que más alto está en el Índice Mundial de Miseria. Todo un orgullo. Que Iker Casillas suba al palco y alce la copa de campeones.
En cuatro años nos han subido el sueldo siete euros, siete miserables euros. Eso no es una política de austeridad, es un jodido insulto -y perdón por la expresión. 
En un lustro nos han subido un 12% la presión fiscal, eso no es una política recaudatoria. Es una ejecución masiva; 
En el mismo periodo nos han endurecido los tipos de interés de los créditos -y eso que usaron nuestro dinero para salvar a los bancos-, eso no es una variable del mercado financiero, es un homicidio masivo por asfixia y estrangulamiento.
Si a eso le sumamos el rampante incremento del paro, el coste añadido de los servicios recortados -medicamentos, asistencia a dependientes, becas, etc, etc, etc- la resultante es clara: Campeones de Europa de Miseria. Así, sin entrenar ni nada.
Y supongo que alguien saldrá diciendo que todo eso es culpa de los que generan inestabilidad y quieren dinamitar el sistema.
Como dice un buen amigo, aún no sé a quien votar pero entre unos y otros me lo estáis poniendo a huevo.
En fin, que felicidades a Moncloa, la política de falsa austeridad y el sistema financiero por el título logrado y a seguir entrenando. Que tenemos a Armenia a tiro de piedra y aún podemos ser campeones del mundo en miseria.
Todo un orgullo patrio, digo yo.

sábado, diciembre 27, 2014

El currículo básico como una razzia berberisca.

Este país siempre será igual básicamente porque nosotros nos negamos a cambiar.
Mientras Mariano Rajoy se empeñaba en culpar a un partido que nunca ha gobernado de la inestabilidad y el rampante descenso a tumba abierta a la miseria que experimenta nuestra sociedad, uno de los suyos culminaba uno de los capítulos más aciagos de esa remodelación social que realizan los inquilinos de Moncloa: La Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa. Vamos, la LOCME.
Casi a traición, sin luz ni taquígrafos, como casi todo, y sin consenso, como todo en general, el ministro Wert aprobó el último capítulo del esperpento en el que quiere convertir el sistema educativo público: el currículo básico.
Y lo hizo de la peor manera posible, como se llevan a cabo los saqueos, como se ejecutaban las razzias berberiscas: en secreto y a toda prisa.
Tan secreto que ni siquiera se lo ha presentado a la Conferencia Sectorial de Educación, tan secreto que el Ministerio se niega a dar a los medios de comunicación el contenido del decreto. 
Es decir se niega a hacer público los contenidos mínimos que se exigen para cada materia. No vaya a ser que nos demos cuenta de cosas que nos puedan escamar. No sea que descubramos que han reducido las matemáticas y la lengua al ya consabido "leer, escribir y las cuatro reglas" que ya dejó escapar en su momento el ínclito José Ignacio; no se que nos enteremos de que han sesgado las lecciones de historia tratando a Viriato como si fuera hispano -de Hispania, se entiende- y no lusitano o negando la existencia como ente independiente de la Marca Hispánica o los Condados Catalanes allá en la Edad Media; no sea que descubramos que han convertido esa irredimible asignatura de Educación para la Ciudadanía en un cántico patrio contra los antisistema, los soberanistas y todo aquel que no tiene la misma visión de este país que ellos.
En definitiva, no vayamos a darnos cuenta de que pretenden darnos una educación mínima y un aleccionamiento máximo que nos condicione a no sacar los pies del tiesto casi como a los perros de Pavlov.
Tan a toda prisa que hace a las comunidades -incluso a las gobernadas por su partido- el grito en el cielo porque les da dos meses para desarrollar más de un centenar de asignaturas; porque a algunas de ellas las fuerza a desarrollar sus propios decretos más rápido aún, porque lo único que se busca es que la LOCME entre en vigor cuanto antes sin importar nada más.
No le importa que ocho comunidades no hayan aprobado el cambio de libros de texto porque saben que hay familias que no pueden permitirse no usar los libros de un hermano para otro, no le importa el coste que va a suponer para las cuentas autonómicas la implantación ni para las familias la adecuación a la misma.
Mientras el presidente del gobierne al que pertenece le echa la culpa a otros de la inestabilidad, Wert desestabiliza por completo el sistema educativo español al presentar un decreto de currículo básico sin claridad y a toda velocidad. Mientras su jefe  busca a diestra y siniestra -más a siniestra, por supuesto- un culpable de la pérdida de bienestar, su ministro de Educación arroja a las comunidades autónomas a unos gastos que difícilmente podrán afrontar y a las familias a unos gastos que les acercarán un poco más a la miseria que hoy en día planea sobre todos nosotros cada mañana.
Convierten una ley educativa en la quintaesencia de la inestabilidad y de la pérdida de bienestar en estado puro
Todo por ganar. Todo por tener razón. Todo por no escuchar. Todo por no aceptar un error.
Todo por no dejar que la realidad hablé en lugar de la ideología preconcebida y el interés propio.
¿Cuantas veces han hecho eso ya?, ¿cuando van a aprender a dejar de hacerlo?
Les convendría ir pensando en crecer.

miércoles, diciembre 24, 2014

Dicen que nací hoy

Dicen que nací hoy.
Los doctos, los que saben de mí mucho más que yo mismo, dicen que nací hoy.
Y dicen que cuando yo llegue estaba a la intemperie, bajo un puente, en la calle, en el hueco infame de un cajero, en una mala cuadra, no recuerdo muy bien.
No sé si nací hoy, pero hoy es lo mismo.
Y dicen que tuvimos que irnos a un lugar diferente porque mi padre no tenía trabajo ni podía encontrarlo y nadie le quería pagar el justo precio por sus horas de esfuerzo.
No sé si nací hoy, pero hoy es lo mismo.
Y dicen que a mi madre nadie la dio cobijo ni quería atenderla por no ser de esas tierras, por no estar registrada y así me alumbró sola, sin ninguna partera.
No sé si nací hoy, pero hoy es lo mismo.
Y dicen que crecí y que hice muchas cosas pero no las recuerdo. Quizás ya estaba loco, quizás ya estaba muerto.
Dicen también los que saben de mí mucho más que yo mismo que encontré multitudes ingentes de personas hambrientas, comiendo desperdicios y sin panes ni peces que llevarse a la boca.
No sé si crecí hoy, pero hoy es lo mismo.
Y dicen que hallé a gentes que querían comprarme usando su dinero y mi hambre para que les sirviera, para que mi voz dijera lo que ellos deseaban oír, querían que se hiciera.
No sé si crecí hoy, pero hoy es lo mismo.
También dicen de mí que vi como hombres armados detenían, prendían y acallaban a golpes a los que protestaban, a quienes se rebelaban buscando la paz y el futuro que el poder les negaba.
No sé si crecí hoy, pero hoy es lo mismo.
Y dicen que viví, que recé y que hice milagros pero no los recuerdo. Quizás no hablaba a dios, quizás se lo decía a ellos.
También dicen de mi los doctores y sabios que hablan de mi vida que me encontré con personas que usaban a su dios para ocultar sus vicios, para imponer el miedo y unas leyes que ellos nunca cumplían.
No sé si viví hoy, pero hoy es lo mismo.
Y dicen que me encontré con gente enferma, mutilada, que apenas si podía valerse por sí misma, arrojada más allá de la fría muralla para que no molestara, para que no hubiera que curarla, para que nadie tuviera que atenderla.
No sé si viví hoy, pero hoy es lo mismo.
Y dicen los que saben de mí que al final de mis días me encontré con seres poderosos en templos y palacios que, ajenos a todo lo que yo había visto, acumulaban riquezas y poder tan solo para ellos.
No sé si morí hoy, pero hoy es lo mismo.
Poco o nada recuerdo de la fe, de dios ni los milagros. Quizás nunca existieron, quizás no quise hacerlos.
Pero dicen que nací hoy. Y hoy que todo sigue igual sí hay algo que recuerdo:
Recuerdo que me armé con mi rabia, un látigo o una vara de fresno para echarlos del templo.


sábado, diciembre 20, 2014

Los grandes partidos y el Cuento de Navidad

Los dos grandes partidos comienzan a calentar motores para las elecciones y empiezan con sus declaraciones grandilocuentes de siempre.
Como están como están por lo que han hecho, por su corrupción y sus manejos tiran de la regeneración como arma arrojadiza contra los otros, incapaces de darse cuenta que ese eterno partido de tenis político, ese perverso juego del "y tú más" es lo que les ha llevado a ellos al abismo de credibilidad que sufren. Como ninguno puede decir "yo no lo he hecho" todos intentan decir "lo voy a dejar de hacer antes que el otro". Eso y apuntalar la idea de que "los que aún no la han hecho, lo harán igual que nosotros". Si no fuera tan mezquino hasta daría lástima.
Pero lo que resulta sorprendente es de los ejemplos de honestidad de los que tiran. Al parecer se trata de recuperar "los buenos viejos tiempos" en los que ambas formaciones eran castas, puras, honestas, temerosas de dios y de la Guardia Civil.
El Partido Popular tira del espíritu de la Transición e intenta hacerlo propio -como el centro, como la democracia, como el constitucionalismo, como el patriotismo, como la bandera. El sentimiento de propiedad del PP parece no tener fin-, obviando el hecho de que en aquellos años fue el partido que más se opuso a los cambios, olvidando que en aquellos tiempos sus líderes acudían año tras año al Valle de los Caídos a celebrar el 20N.
Me parece que si el PP vuelve a lo que era en la Transición estamos apañados.
Y el PSOE tira para su regeneración del espíritu de Surennes, ese mítico congreso en el exilio que parece haberse convertido en algo parecido a la primera reunión de la Comunidad del Anillo en Rivendell.
Olvidan que en eso congreso se defendía el uso de la violencia para lograr sus fines, que ese PSOE terminó utilizando las mayorías de forma que obligó a los medios a acuñar el término "rodillo parlamentario", que permitió a su eterno vicepresidente, Alfonso Guerra, mantener en la más absoluta impunidad a un hermano que estaba metidos en más trapicheos que casi no salía del juzgado.
Se me antoja que si volvemos al PSOE de Surennes, vamos listos.
Pero sobre todo creo que el fallo fundamental está en intentar recuperar espíritu alguno como si esto fuera una sesión de la ouija. Si queremos construir algo nuevo tenemos que pensar algo nuevo. Se me antoja que no se trata de volver a un futuro glorioso o santo, sino que es cuestión de tener la valentía de crear algo nuevo, de partir de cero, de mantener la base ideológica que se quiera mantener y romper con todo lo demás. Estructuras, líderes, formas de hacer las cosas, clientelismos, sin herencias.
No se trata de regenerar. Tal como yo lo veo es refundar desde el principio.
Pensar y crear, no escuchar a los viejos espíritus. Que esto es un país real no el Cuento de Navidad de Charles Dickens.
Vamos, digo yo.

viernes, diciembre 19, 2014

Un hombre de Teruel da mucho miedo

Un hombre de Teruel estrellando su coche de forma trágicamente inútil contra la sede del Partido Popular desata muchos miedos.
Miedo a que esa sea la única salida que nos dejen aquellos que se niegan a diseñar otra para no perder su situación de poder y privilegio.
Miedo a que cuando consigamos sacar la cabeza de estas crisis que se superponen hasta parecer eternas ya no quede nada que recuperar.
Miedo  a que aquellos que nos han dirigido al desastre reaccionen como suelen hacerlo cuando les entra el miedo.
Miedo a que ni por esas capten el mensaje de que no queremos lo que han pensado hacer con nuestro futuro para su beneficio.
Miedo de que la muerte de un sistema económico se lleve por delante no solo las haciendas sino las vidas de muchos de los que han caído en el pozo de la miseria.
Miedo a que, una vez más, haga falta un héroe o un milagro para adecentar el local
Miedo a que la desesperación vuelva loca a demasiada gente hasta no ver más salidas que las que están teñidas de muerte y violencia.
Miedo a que las disquisiciones que vendrán ahora sobre el asunto nos haga perder aún más tiempo en la labor de ponernos todos a intentar construir algo nuevo sobre las cenizas de un sistema ya muerto.
Miedo a que hechos como este les sirvan de excusa o coartada para cerrar aún más los dedos de su poder sobre la garganta de las libertades públicas a las que ya están asfixiando.
Miedo a que la inagotable cascada de tropelías políticas de los que dicen gobernarnos haya originado tanta gente que no tenga nada que perder que se conforme con lograr que los causantes de su desgracia dejen de respirar.
Pero a mi no es el hombre de Teruel estrellando su coche contra la sede del PP lo que me da miedo.
Lo que me da miedo es que ninguno de ellos ha captado el mensaje de desesperación y destrucción social que supone que un hombre de Teruel estrelle inútilmente su coche cargado de una bomba casera contra Génova, 13.
Me da miedo que los que deberían estar reflexionando y haciendo examen de conciencia sobre lo que han hecho y dejado de hacer para que lleguemos a esto, ahora tan solo tienen miedo.

jueves, diciembre 18, 2014

Obama y Cuba: Por la rendición a la victoria.

Barack Obama que, a estas alturas me parece a mi que ha defraudado  muchas esperanzas que nunca quiso crear, ha hecho una de esas cosas que parece que son imposibles que se hagan.
Tal como yo lo veo ha dado en este último mandato, ya sin presión por ser reelegido un paso que le convierte en algo diferente -no sé si mejor o peor- pero desde luego diferente: se ha rendido. Después de seis décadas de operaciones encubiertas, de presión económica y de confrontación abierta ha decidido poner fin a la guerra con la dictadura cubana.
Tras Bahía de Cochinos, tras la crisis de los misiles, tras la guerra fría, los operativos encubiertos y toda la continua riada de refugiados balseros que llegan a las playas estadounidenses, ilustres expatriados en mansiones de Miami y disidentes políticos que presionan desde dentro y desde fuera, ha levantado el bloqueo económico que ahogaba y mataba no al régimen cubano, sino a la población de la isla.
Ha dado por terminada una guerra sin necesidad de vencer, sin necesidad de arrastrar a su enemigo encadenado a su cuadriga de laureles coronados como césar del mundo libre. Por fin ha reconocido que Cuba es un país independiente.
No creo que muchos aprendan de ese reconocimiento y me temo que será mucho más criticado que ensalzado, pero en realidad lo que creo que ha hecho es comenzar a ganarle la guerra al castrismo, quitarle la principal excusa que utiliza para todo, para la miseria, para el control de la población, para todos los brochazos oscuros con los que decora un gobierno que debería ser de otra forma si realmente defendiera lo que dice defender.
Ahora Cuba puede dedicarse a sí misma y no a la derrota de un enemigo al que no puede derrotar y que no tenía ningún derecho a querer derrotarla a ella. Y si los cubanos deciden que lo que tienen no es lo que quieren será sin que  la falta de horizontes del bloqueo les mediaticen para ello.
Ahora Cuba ya no tiene nadie de quien defenderse salvo de su gobierno si ellos deciden que lo sea, claro está.
No tengo mucha esperanza -pese a que hoy es el día en el que al parecer más hay que tenerla- en que muchos vean en este gesto geopolítico a gran escala algo que pueda servirles para sus sociedades o sus vidas. Somos de atacar, somos de no dar un paso atrás, somos de vencer y convencer. 
Pero quizás sirva para darnos cuenta de que combatir y resistir a ultranza llega un momento en que es inútil para salir de nuestras guerras y nuestros miedos. A veces todo consiste en dejar de tratar a todos como si fueran un enemigo potencial y dedicarse a vivir, a ver qué pasa.
¡Ah y esto no tiene nada que ver nuestro gobierno y nuestra situación! Ellos son los que han decidido ser enemigos nuestros, no al contrario. 
Por si acaso alguien lo ha interpretado mal.

martes, diciembre 16, 2014

Bélgica y nosotros. Empezar pronto o conformarse

Bélgica está parada por una huelga general de esas de tomo y lomo. No como las nuestras, quiero decir..
No suele ser común que nos lleguen este tipo de noticias desde este país pero su huelga general nos puede servir como siempre para mirarnos a nosotros, que de vez en cuando no está de más verse un poco reflejados en los demás.
Bélgica tiene un 8,5% de paro y va a la Huelga General, nosotros tenemos un 25% y nuestros sindicatos se dan palmaditas en la espalda por lograr la caridad de seis meses del gobierno para con los parados de larga duración.
El gobierno belga de centro derecha quiere recortar 11.000 millones de euros en cinco años y sus sindicatos paralizan vuelos, cierran el espacio aéreo, echan el candado a las grandes superficies y detienen la actividad económica en general; el Gobierno de Moncloa ha recortado cinco veces esa cifra en dos años y en nuestra huelga general el comercio no la secundó y además protestaba por las pérdidas.
A los belgas les suben la jubilación a los 67 años -como a nosotros- y se ponen en pie de guerra porque eso "resta oportunidades de trabajo a los jóvenes", no porque tengan que trabajar dos años más como hacemos nosotros.
 Y sobre todo una frase "Esta huelga general no será la última hasta que Michel -el Primer Ministro- se vaya".
Iba a decir algo sobre la capacidad de perseverancia estratégica en la protesta de nuestras organizaciones sindicales -con las gloriosas excepciones en la Enseñanza y la Sanidad públicas-, pero se me ha olvidado
Iba a decir algo sobre nuestra capacidad de esfuerzo solidario por el bien de todos anteponiéndolo a la perdida de una o varias jornadas de sueldo -con idénticas excepciones que lo anterior-, pero de repente se me fue de la cabeza.
No sé, quizás me estoy haciendo viejo. 

lunes, diciembre 15, 2014

Dos frases de un loco que nos paran la paz

 El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó ayer que rechazará la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra el fin de la ocupación israelí de Palestina-una vieja tradición en los gobiernos de Israel, por cierto-, porque “llevará a los extremistas islámicos hasta los suburbios de Tel Aviv y el corazón de Jerusalén”.
Y esta frase es para mi, que tengo quizás un punto de vista algo peculiar sobre esa zona del mundo muy querida para mi, la mejor definición de lo que hay en la cabeza de Netanyahu. Es el principal signo de su locura.
Porque los extremistas están ya dentro de las calles de Tel Aviv, dentro de las murallas de Jerusalén, sentados en los sillones del Gobierno e instalados en las calles y los despachos de todo Israel. Y además lo están porque él los ha colocado ahí.
Pero no son extremistas "islámicos". No son los extremistas del enemigo, son los extremistas propios, son los extremistas que piensan como él, son los extremistas con los que se siente cómodo y con los que, aunque no lo reconozca abiertamente, está completamente de acuerdo.
"Mis extremistas sirven y los del enemigo son demonios perversos". El razonamiento tipo de un fanático ya sea religioso o ideológico, ya sea por defensa del judaísmo (religión) o del sionismo (ideología).
Y una segunda frase de esa declaración grandilocuente del acosado primer ministro israelí por aquellos que en su país quieren paz y futuro se me antoja que nos muestra su pensamiento mucho más claramente que si alguien le hubiera trepanado el cráneo y nos mostrara su cerebro: “Somos una isla solitaria contra las oleadas de extremismo islámico que inundan todo Oriente Medio”.
Todos los síndromes típicos de la megalomanía en una sola frase: Desde el de Casandra, la visionaria trágica de un futuro de desdichas no escuchada por nadie, hasta el más típico de lo suyo de Mesías, el elegido para salvar al mundo de su perdición. El catálogo completo.
En resumen, un loco mesiánico que, en dos frases, ha echado por tierra otra vez las esperanzas de paz y de democracia de dos pueblos. Menos mal que gran parte de los que viven bajo su gobierno ya han dejado de creerle.
A ver si esta vez es la buena.
Demasiados muertos y demasiados en peligro de muerte necesitan que esta vez sea la buena.

Mil preguntas y una respuesta para 426 euros

Va a sonar un poco a eso de la parda flora argentina -que si se la meten grita y se la sacan llora- pero el pacto social que acaba de escenificar ese gobierno que pusimos en Moncloa con nuestros sufragios me resulta más que contraproducente.
La medida más visible será que cerca de medio millón de parados de larga duración recibirán durante medio año 426 euros de ayuda. Nadie va a decir que eso no sea necesario, pero las cifras dan que pensar, los porcentajes dan que pensar.
En España hay casi tres millones y medio de parados de larga duración ¿Por qué se establece una ayuda que solo cubre a 400.000?, ¿por qué, habiendo un millón de familias con todos sus miembros en paro se establecen unos principios de acceso a la ayuda que imposibilitan a muchas de ellas acceder a esos paupérrimos 426 euros?
El plan precisará como mínimo 1.200 millones de euros sin tener en cuenta los gastos de reinserción laboral -cursos y demás- que lo colocarán casi en dos mil millones ¿de dónde salen ahora esos miles de millones de euros que no existían cuando hace dos años se decidió borrar de las prestaciones del INEM a miles de parados?, si han existido siempre ¿por qué se espera a este momento para sacarlos de la chistera y utilizarlos con este fin?
Ni en la edad de jubilación, ni en las pensiones, ni en la reforma de los tipos de contratación, ni en los despidos. En nada de todo eso ha cedido el gobierno de Mariano Rajoy a la presión sindical ha lo largo de todo su desmontaje del mercado laboral español, ¿por qué ahora pasa de su primera oferta de ayuda para 40.000 parados a multiplicarla por diez solamente con un para de reuniones con los sindicatos?
Puede que la primera y más obvia respuesta se resuma en una sola palabra: elecciones, maquillaje electoral o como se quiera llamar. Pero a mi, que me gusta darle vueltas a las cosas -demasiado, según algunas- se me antoja otra respuesta.
El Gobierno ya tiene el mercado laboral donde lo quería. Ya tiene cinco millones de personas dispuestas a trabajar casi en cualquier condición, ya tiene a los que trabajan dispuestos a soportar reducciones de sueldo y pérdida de derechos laborales con tal de conservar sus puestos de trabajo, ya tiene un sistema en el que la precariedad laboral desequilibra las reglas del juego a favor del empresario hasta límites no recordados desde los cuentos de Charles Dickens. 
Ya ha hecho el trabajo para el que accedió al poder, aupado por quienes querían que eso ocurriese.
Así que ahora no está demás recurrir a la limosna, desprenderse de algunas migajas para demostrarles a los siervos de la gleba del nuevo feudalismo empresarial que sus señores de horca y cuchillo pueden ser amos magnánimos y caritativos.
Eso sí, aprovechando que cada vez están más cerca las elecciones.
No sé, a lo mejor exagero.

domingo, diciembre 14, 2014

Nosotros, esconderse, la huida y la barbarie.

Siento decirlo pero creo que estamos regresando a la barbarie en todos los sentidos y en todos los niveles. 
Sé que suena dramático e imposible al contemplar una sociedad que avanza tecnológicamente a un ritmo vertiginoso. Pero, tal y como yo lo veo, es así.
Estados Unidos ha vuelto a los años de la lucha por los Derechos Civiles; Francia ha dado un salto a su ancestral chauvinismo nacional; Israel retrocede a los tiempos del Rey David donde dios era más importante que la justicia; Escocia se retrotrae a los tiempos de William Wallace, Rusia comienza a reconstruir su telón militar. Hasta la mítica Suecia, paradigma de modernidad, recupera vicios vikingos de  autarquía. Y ya ni hablamos de lo que significa el resurgimiento del Califato sangriento del Estado Islámico yihadista. ¿Y España?, en fin España.
La lista es interminable. 
¿El motivo? No es la crisis, no es la economía... Puede que suene reduccionista pero no es otra cosa que el miedo. Nuestro más atávico rasgo como sociedad Occidental Atlántica.
El miedo nos lleva al regreso a cuando éramos una especie en peligro constante de extinción, enfrentada a depredadores que la superaban en número y capacidades.
Ese pánico a no sobrevivir y a no poder vivir -que para mí no es lo mismo, aunque lo parezca- nos hace tirar de las soluciones que hemos integrado en lo personal y en lo social. A las que nos han funcionado hasta ahora: Huir y esconderse.
Tan acostumbrados estamos a escapar de los problemas, a huir cuando se nos presenta la incertidumbre del futuro, que repetimos el intento; tanto hemos integrado como reacción instintiva el escondernos cuando alguien o algo nos insta al cambio que ya no sabemos hacer otra cosa.
Hasta ahora hemos huido hacia adelante -más consumo, más tecnología-. Pero como nos damos de frente contra el muro del desplome del sistema que sustentaba nuestras huidas con su crecimiento, nos giramos y huimos hacia atrás
Como adultos que se niegan a afrontar los esfuerzos y renuncias que supone la madurez y se giran corriendo hacia un pasado adolescente de eternas noches de diversión sin responsabilidad, intentamos correr a aquello de "cualquier tiempo pasado fue mejor".
Y eso nos convierte en bárbaros que desconfían de todos los que no son de su tribu, los que traspasan sus fronteras y que ven a los demás siempre como invasores, como un peligro a su supervivencia.
Hasta ahora nos habíamos escondido de cualquier necesidad de cambio en nuestra burbuja individual que nos mantenía más allá de la realidad social. Pero, como la miseria rampante también nos ha quitado eso, lo intentamos de otra manera.
Nos limitamos a negar la mayor, a permanecer quietos esperando a que la cosa pase, a negar la necesidad y el esfuerzo que nos supone el cambio, obligándonos a pensar que este llegará por su cuenta, con el tiempo o con lo que hagan los demás.
Como quienes ven que no tienen la vida o el amor que quieren pero esperan el milagro de que "lleguen tiempos mejores" por suerte o con el esfuerzo ajeno.
Y eso nos transforma también en bárbaros que ponen su esperanza en dioses ex machina que les resuelvan los problemas que se agarran al "no estamos tan mal", al orgullo nacional, el pasado glorioso o la lucha de clases para eludir el esfuerzo de ese cambio.
Huir o esconderse. Nos movemos en esa dicotomía.
Seres que corren hacia la adolescencia eterna por miedo a crecer o capitanes de un galeón, atados a un timón destrozado de un barco que se hunde, esperando que la fortuna o el remar de unos galeotes agotados les libre al final de la tormenta sin ningún esfuerzo por su parte.
Pero tranquilos, que solo estoy hablando de política.

Un SMS como síntoma y prueba de otras cosas

Hay hechos que si se vendieran como un descubrimiento histórico no pasarían de ser una curiosidad pero que, como se intentan vender de otra manera, se convierten en síntoma de otras muchas cosas.
Tal como lo veo, eso está ocurriendo con la supuesta revelación de que el famoso ¡Pásalo!, la convocatoria, a través de un SMS, de la manifestación en la sede del PP en la jornada de reflexión del 13 de marzo de 2004, fue generado por personas que ahora se encuentran en el núcleo central y original de Podemos, la cuchilla de Occam del bipartidismo español.
Es síntoma de que los dos grandes partidos, que han estado echándose en cara esa convocatoria durante una década, hace tiempo que perdieron la capacidad de ver más allá de ellos mismos y se creen propietarios de la política española sin tener en cuenta la posibilidad de otras opciones.
Es señal que las personas que ahora forman la dirección de ese nuevo partido llevan muchos años pensando y participando en la política de este país. No son una panda de melenudos llegados anteayer ni una pandilla de mercenarios  chavistas importados ad hoc para la ocasión.
Es indició de que desde hace tiempo que las personas saben reconocer cuando se les miente burdamente desde los medios, entonces con la autoría del atentado de Atocha, hoy con los "brotes verdes" y "la herencia recibida", entre otros grandes conceptos y de que la irrupción de Podemos  no es resultado de una explosión pasajera de furia social sino de un lento y constante descubrimiento por parte de los ciudadanos de que el actual sistema político no nos sirve y dejó de servirnos hace más de una década.
Es una clara indicación de que los políticos actuales siempre son incapaces de asumir la verdad de unos hechos en cuanto les resultan desfavorables como no reconocen en esta ocasión que las gentes que ahora forman Podemos fueran el inicio de ese SMS, pese a que sus propios medios de comunicación se lo demuestran.
La recuperación y actualización de la historia del SMS del ¡Pásalo! me parece, sobre todo, prueba casi irrefutable de dos cosas:
De que el descontento ciudadano, que algunos achacan a una manipulación populista, tiene una raíz más profunda: que la gente reacciona cuando la política de los poderosos les mata. En 2004 por una guerra que nos trajo un atentado sangriento y en 2014 por pura y simple hambre. Así de simple
Y de algo que les da mucho más miedo a algunos: que el descontento popular canalizado y organizado por los mismos ya acabó una vez con un gobierno, el del megalómano ejercicio bélico de Aznar, y puede hacerlo con otro y de paso con todo el sistema del bipartidismo.
No es que pueda hacerse, es que ya se ha hecho. 
Y eso cuando enviar mensajes por el móvil aún costaba quince céntimos 

viernes, diciembre 12, 2014

Ley de Seguridad: la obligación ciudadana de confiar

Desde hoy -bueno desde que se publique en el BOE-, alterar el orden -uno de esos conceptos que nunca se especifican y siempre se dejan a criterio de los agentes del idem- en una manifestación ante el Congreso o el Senado tendrá el mismo castigo administrativo que solicitar los servicios de una prostituta. Es obvio que aquellos que han redactado la ley no quieren entender que es precisamente ante esos órganos ante los que tiene más sentido manifestarse.
Considerar una manifestación per se -como se ha dicho por el ministro que defendió la ley en el Congreso- un acto que "va contra la voluntad popular expresada en las urnas", es dejarnos hablar cada cuatro años y obligarnos a callar el resto del tiempo, haga ese gobierno lo que haga con el poder que le otorgaron nuestros sufragios.
¿En qué beneficia eso a la ciudadanía?, en nada; ¿en que beneficia a los que ejercen el poder político?, en todo porque les concede una impunidad absoluta y la discrecional de penalizar las protestas simplemente no autorizándolas.
Pero lo que realmente abre las carnes es un artículo en concreto:
Las denuncias, atestados o actas formulados por los agentes de la autoridad en ejercicio de sus funciones que hubiesen presenciado los hechos, previa ratificación en el caso de haber sido negados por los denunciados, constituirán base suficiente para adoptar la resolución que proceda, salvo prueba en contrario y sin perjuicio de que aquellos deban aportar al expediente todos los elementos probatorios disponibles”.
Adiós a la presunción de inocencia, Adiós al Habeas Corpus, Adiós al sentido de la justicia ciega y sin prejuicios, Adiós, en definitiva, al Estado de Derecho.
Da igual que Policía, Guardia, Civil, Mossos d´squadra o Ertzaina fueran ángeles custodios descendidos directamente desde los cielos con la única misión de protegernos: quien acusa a alguien de algo tiene que probarlo. Esto no es Camelot donde la palabra de un caballero de la Tabla Redonda no puede ser cuestionada. 
Esto es un Estado Social y de Derecho del siglo XXI con una Constitución que lo afirma. ¡Que parece que solo tenemos en mente la Carta Magna por encima de todo cuando nos viene bien!
Para aquellos que todavía defienden la bondad de esta ley porque "la calle limpia de radicales, antisistema y perroflautas" una pregunta casi retórica:
¿Que pasaría si mañana gobierna otro partido que vea el mundo de forma radicalmente distinta a la vuestra y por ejemplo os expropiaran vuestros bienes inmuebles, quisieras protestar contra ello y se usara esta ley para criminalizaros y multaros por ello? 
Y para aquellos que por ideología, tradición o cercanía personal piensan que las Fuerzas del Orden deben tener ese poder para garantizar la seguridad otra preguntita:
¿Que pasaría si un policía -solo uno- usara el poder casi omnímodo que le concede esa ley para haceros la vida imposible a base de multas administrativas porque le habéis porque le habéis "robado la novia", porque no os habéis querido acostar con él, porque simplemente le habéis mirado de través?
En cualquiera de los dos casos ¿os sentirías más seguros?, ¿pensarías que es una buena ley?, ¿consideraríais eso Seguridad Ciudadana o abuso de poder e indefensión?
A mi me parece que si una ley deja un resquicio a que esas situaciones queden sin castigo es una mala ley, aunque parezca beneficiarnos de momento.
Quizás sería conveniente que respondierais a esas preguntas, si no por sentido general de la justicia, por propio sentido de seguridad personal.

jueves, diciembre 11, 2014

Transparencia y el "roneo" como forma de gobierno

La Administración pone en marcha un portal de Internet que supuestamente debe ser el núcleo central de su recién estrenada -a buenas horas mangas verdes- política de transparencia.
Y como otras muchas cosas de las que a destiempo, sin convicción y por obligación hace Moncloa nace muerto. Es un cadáver porque nace con trabas, con restricciones, con información de hace cuatro años en el caso de algunos ministerios, con cosas que ya sabíamos y con información recortada, censurada e irrelevante.
Pero sobre todo nace muerto porque llenan el portal de datos que no nos interesa un carajo conocer.
Nos cuentan los sueldos de todos los altos cargos, las subvenciones de todas las asociaciones o al menos un buen puñado de ellas, incluida la OJE -que, por si los más jóvenes del lugar no lo saben, es la asociación juvenil que creó el franquismo, ahora en manos de la ultraderecha más radical-, pero ahí se quedan.
Su ejercicio de sinceridad se reduce a darnos, a decirnos lo que queremos oír. No a decir la verdad, no a exponerse, no ha presentar los hechos de sus acciones y darnos la libertad de reflexionar sobre ellos.
No hay acceso a un solo contrato público, a las actas de ningún proceso de adjudicación o de contratación, no están los documentos que han presentado las empresas para sus licitaciones públicas, no han colgado las ampliaciones de presupuestos de los encargos ministeriales o de cualquier otra administración.
Y nosotros estaremos los próximos meses indignados por los sueldos de los altos cargos, por los gastos superfluos que encontremos, colgando post y tuits en los que compararemos lo que cobra tal o cual ministro, lo que recibe tal o cual ONG pero no estaremos más cerca de conocer los manejos financieros que los ministros de todos los gobierno tienen con sus socios en la sombra, con sus amigos y vasallos, con su parentela y sus feudatarios. 
En definitiva, no estaremos más cerca de conocer la verdad sobre cómo se gobierna y a quién favorece ese gobierno.
Como dirían los que ahora están en la edad de hacerlo, nuestro gobierno está roneando con nosotros.
Dándonos verdades parciales que no dejan de ser ciertas pero que ocultan la visión de conjunto, presentándonos datos y revelaciones en las que pensar para que creamos que sabemos, que comprendemos mientras oculta las otras verdades, las que nos harían tener una visión de la realidad completa de sus modos, maneras y actos. Las que nos permitirían elegir.
La esencia misma del roneo. Darle a cada actor del drama la verdad parcial que quiere escuchar y hacerle creer que es la única, que eso lo explica todo, mientras dejas oculto lo que verdaderamente explica la situación.
Una vez más una de esas cosas que hace el gobierno que pusimos en Moncloa sirve, al menos para mi, como ejemplo de lo que somos como sociedad y lo que hemos decidido ser como individuos.
Nosotros y nuestra cultura del secreto.

domingo, diciembre 07, 2014

La estrategia del falso desmontaje (III. El escrutinio)

No sé todavía a quien voy a votar en las próximas elecciones. Y se qué es la tercera vez que lo escribo en estas líneas pero conviene recordarlo cuando se va a escribir sobre la nueva formación política que se ha metido como una cuña en las grietas del bipartidismo español y amenaza con rasgarlo para siempre.
Hoy se publica un nuevo sondeo sobre Podemos -que no sobre la intención de voto en las próximas elecciones- y es el ejemplo perfecto del falso desmontaje al que los medios de comunicación o más bien de propaganda unidos por intereses económicas a las grandes formaciones políticas han realizado de este nuevo partido.
"El escrutinio público al que Podemos, sus líderes y sus planes se han visto sometidos se traduce en un frenazo del ascenso que registraba desde las elecciones europeas de mayo. También se resiente la imagen de Iglesias, que sufre un desgaste sustancial y pierde 18 puntos de aprobación". Este es el resumen que El País hace analizando el sondeo en el que -¡oh, milagro!- aparece por primera vez en cuatro años el PSOE como partido que encabeza la intención de voto de los españoles.
Vamos, donde este periódico quería llegar desde el principio.
Pero lo curioso del resumen no es lo que dice. Es lo que se niega a reconocer.
No ha habido un escrutinio público de Podemos. 
Los medios de comunicación se han lanzado en nombre de una ciudadanía que no había exigido nada al respecto a una campaña de búsqueda continua de sombras en esta formación. Han empezado a buscar pequeñas irregularidades para intentar igualarlas con las inmensas marañas de corrupción que afectan a los partidos profesionales,  les han destacado los charcos ideológicos -que tienen, unos cuantos- para equilibrar las inmensas lagunas que las dos ideologías mayoritarias tienen en estos tiempos en el que el liberalismo capitalista esta boqueando a punto de morir por falta de evolución.
Y sobre todo han forzado a Podemos a presentar un programa electoral, un plan económico para tener algo a lo que atacar, que analizar hasta la más mínima coma, que criticar hasta la extenuación incluso en los puntos que comparte con otras formaciones políticas.
Y con la figura de su líder han hecho exactamente lo mismo. Primero le critican por su excesiva presencia en los medios y luego le clavan en la cruz de sus editoriales por ralentizar y demorar su exposición a la palestra pública.
Y es en ese momento cuando hacen la encuesta, cuando realizan el sondeo y consiguen su objetivo numérico, su dato. Consiguen que el PSOE esté por delante de Podemos y lo presentan como un fracaso de ese partido que no existía hace once meses y al que ahora quieren votar uno de cada cuatro españoles, según los datos de ese mismo sondeo.
Pero no paro de hacerme una pregunta ¿cual será la intención de voto después de que sometan a un escrutinio parecido a los programas electorales y económicos del PSOE y del PP?, ¿en que posición de valoración se encontraría su líder cuando Mariano Rajoy y Pedro Sánchez se nieguen no solo a ir al programa Hable con Ellas, sino a participar en un debate, a hacer una entrevista en un medio sin pactar las preguntas previamente o a responder a cualquier cuestión como hacen habitualmente?, ¿cuanta intención de voto le hará perder o recuperar a los grandes partidos esas actitudes tan comunes en las campañas electorales de toda la democracia española?
Lamentablemente, me temo que la respuesta es que van a perder muy poca intención de voto. Porque estos mismos medios no harán hincapié en esas actitudes políticas, no las pondrán en primera página ni dedicarán editoriales, artículos de opinión y reportajes de investigación a criticarlas y presentarlas como algo rechazable y síntoma de algo oscuro y oculto. Y no es que pretenda ser adivino. Es que creo recordar que nunca lo han hacho antes.
Alguien que tiene la mala costumbre de hacerme pensar dijo hace poco "a ver si empezamos a ver lo que hay detrás de ese señor -Pablo Iglesias-". 
Y no está mal que se vea, pero la pregunta que me provoca es ¿nos hemos parado a pensar por qué de repente es tan importante para todo el entramado político español que nos fijemos en las sombras que hay tras Podemos?, ¿Por qué es más importante lo que hay tras Pablo Iglesias que lo que Rajoy o Sánchez han puesto y mantienen abiertamente y sin pudor delante de nuestros ojos?
A lo mejor soy muy básico, pero la respuesta que se me viene a la cabeza, que no tiene porque ser la única, es muy sencilla: ni siquiera pretenden demostrar que Podemos es un partido estatalista totalitario ni que Pablo Iglesias es un melenudo megalómano hijo bastardo de Stalin. Lo único que quieren meter en la cabeza de los votantes de la izquierda cansados de la pasividad complaciente del PSOE y de los diez millones de votantes del PP que se encuentran sin referente ideológico tras el hundimiento de Génova, 13, es que Podemos es como todos los demás partidos, es más de lo mismo.
Quieren que pensemos que son como el resto, que son como ellos.
¿Nos vamos a resignar a la elección de "más vale malo conocido"? Nosotros mismos.

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