viernes, julio 26, 2013

Wert, Universidad y la creación de un nuevo mercado

Dice el autor clásico que "esconder las acciones es así el modo más sencillo de ponerlas a los ojos de todos. Pues allí donde debería haber la luz de lo hecho, los ojos de las gentes perciben una negra oscuridad, un vacío que atrae la mirada mucho más que la luz más intensa".
Poco podía saber el bueno de Mateo Alemán que su pícaro Guzmán de Alfarache iba a dar en el clavo de la política universitaria de nuestro gobierno realiza unos cuantos siglos después.
Mientras la universidad pública agoniza por los recortes desmedidos, pasa frío por la falta de celeridad en los pagos estatales y pierde los papeles -para fotocopias- por la reticencia del Estado a hacer efectivo el pago de los dineros que la adeuda, las acciones del ínclito Wert y la política universitaria que lleva a cabo se hacen cada vez más clara.
Dicen que la Universidad está sobre dimensionada, que por eso hay que recortarla, que si se racionalizara y se hiciera más pequeña eso no ocurriría. Y puede que tengan razón, puede que su defensa de gambito fuera aceptable si sus acciones, ocultadas en los dictámenes de los gobiernos autónomos no se hicieran visibles.
Lo que Wert recorta, lo que quita día tras día a la Universidad sus espejos autonómicos lo dan más en silencio, con menos pompa y circunstancia, sin ninguna alharaca
Pero la  silenciosa presteza de Catalá en Valencia no nos evita ver que se aprueba la creación de un nuevo campus en Alicante, que se permiten nuevos grados en otras dos universidades levantinas; la proverbial sobriedad castellano-leonesa no impide que se observe que se da licencia para una nueva Universidad no presencial, que se cede un terreno para un nuevos campus universitario en Valladolid
¿Pero no estaba la universidad fuera de límites, sobre dimensionada?, ¿por qué entonces se siguen abriendo universidades?
La respuesta es tan simple que por más que las acciones se quieran ocultar se hacen claras. Todas las universidades que se abren, todos los campus y grados que se autorizan todos los terrenos que se ceden son para la iniciativa privada. Todos y cada uno de ellos.
Y entonces es cuando otros muchos actos ocultos atraen la mirada.
Mientras se niegan las aportaciones financieras para aumentar -o solo relevar- el profesorado de la pública,el Consell valenciano permite que la Universidad Pompeu Fabra -privada- incumpla sistemáticamente la obligación de que un 50 por ciento de su profesorado sea fijo, mientras se niegan dineros, espacios y recursos para ampliaciones de universidades publicas se ceden terrenos a los jesuitas vallisoletanos para que levanten su universidad, mientras se cierran facultades, se eliminan estudios y se compactan grados en la universidad pública, se conceden licencias a universidades que imparten grados y estudios que ya se dan en la pública o precisamente aquellos que han desaparecido por mor de los recortes.
Así que esos actos, de los que el gobierno no se jacta, que pretende ocultar en las páginas más densas de los boletines oficiales de las autonomías comienzan a brillar con luz propia.
La luz de una estrategia que no pretende re dimensionar ni racionalizar la Universidad Pública, pretende cercenarla para que la Universidad privada ocupa su lugar.
Y entonces el recorte, la supresión de las becas o el aumento en la tasa de los másteres dejan de ser una acción de gobierno para transformarse en en una estrategia de mercado. No es locura recaudatoria, es mercadotecnia.
Porque todos esos aumentos, todas esas imposiciones, hacen que el precio de la universidad pública se iguale cada vez más con el de la privada, hace que los alumnos sientan la tentación de ir a la privada porque todo aquello que les daba la pública, que les garantizaba, ya no existe, se ha perdido ha sido robado para que esa falta de recursos repercuta en beneficio de las empresas privadas que han hecho de la educación universitaria su negocio.
De nuevo el gobierno del Partido Popular oculta tras sus recortes una segunda acción que nada tiene que ver con el Gobierno ni con la sociedad ni con los intereses generales. Una acción que solamente busca el beneficio económico de un sector que les apoya y les mantiene en el poder.
Independientemente de que la mayoría de estas universidades privadas sean católicas -lo cual también es un rasgo sectario- el proceloso Wert y el gobierno que le ha colocado en ese ministerio no buscan mejorar la universidad, no buscan hacerla más útil. Buscan simplemente venderla a la iniciativa privada. 
Como la Sanidad, como nuestros derechos laborales. Como toda la sociedad.
En Valencia, mascarón de proa para desgracia de los valencianos de las políticas del PP, ya habrá dentro de un dos años más universidades privadas que públicas, en todo el país hay 50 universidades públicas desde hace dos décadas pero ya hay 31 privadas y siguen creciendo. Así hasta que el mayor número de universidades privadas justifique incluso, en la mente de los gobernantes genoveses, el cerrar las públicas porque "la demanda ya estará garantizada".
Y ahí es donde reside el meollo de la cuestión.
"Si se siguen abriendo universidades privadas será porque ven mercado", dice una consejera de Educación. De nuevo lo importante no es la sociedad, ni la educación, ni el futuro, es simplemente el mercado. Ese mercantilismo a ultranza que hace que el emporio genovita nos esté dividiendo por partes para luego vendernos mejor.
No es de extrañar que vean mercado. Wert, su ministerio , su gobierno y el partido que lo sustenta están haciendo todo lo posible para crear ese mercado y ponérselo en bandeja.
Y para quien piense que, mientras haya universidades, da igual que sean públicas o privadas, solamente un dato final.
El 99% de la investigación científica y técnica se realiza en la Universidad Pública. Es de suponer que tiene que desaparecer. No está adaptada al mercado. 
Mateo Alemán tenia razón. Por más que intenten esconderlo, nos obligan a mirar en esa dirección y al final se ve bastante claro.

miércoles, julio 24, 2013

---------------Alegoría de recuerdo sostenido--------------



Si es cuestión de confesar,
 no sé preparar café
 y no entiendo de fútbol.

 Creo que alguna vez fui infiel,
 juego mal hasta el parqués
 y jamás uso reloj. 

Y para ser más franco,
 nadie piensa en ti
 como lo hago yo.
 Aunque te dé lo mismo.

 Si es cuestión de confesar,
 nunca duermo hasta las diez
 ni me baño los domingos.

 La verdad es que también
 lloro una vez al mes,
 sobre todo cuando hay frío.

 Conmigo nada es fácil.
 Ya debes saber,
 me conoces bien.
 -Y sin ti todo es tan aburrido-

 El cielo está cansado ya de ver
 la lluvia caer.
 Y cada día que pasa es uno más,
 parecido a ayer.
 No encuentro forma alguna de olvidarte porque
 seguir (hablándote) es inevitable.

 Siempre supe que es mejor,
 cuando hay que hablar de dos,
 empezar por uno mismo.

 Ya sabrás la situación,
 aquí todo está peor,
 pero al menos aún respiro.

 No tienes que decirlo.
 No vas a volver,
 te conozco bien.
 -Ya buscaré qué hacer conmigo-

 El cielo está cansado ya de ver
 la lluvia caer.
 Y cada día que pasa es uno más,
 parecido a ayer
 no encuentro forma alguna de olvidarte porque
 seguir (hablándote) es inevitable.

 Siempre supe que es mejor,
 cuando hay que hablar de dos,
 empezar por uno mismo.

Autora: Shakira

martes, julio 23, 2013

Matemática de la mentira de Wert sobre la ciencia

Llevamos varios años teniendo que lidiar con cifras mareantes todos los días. 
Desayunamos con los millones de personas en ascenso que han perdido su empleo o con los millones también en ascenso que aparecen en las cuentas helvéticas de los tesoreros partidarios; almorzamos con los cientos de miles de de millones que intentan tapar el sumidero financiero de la banca o con las decenas de miles de jóvenes que se han quedado sin beca, con su futuro encallado en la acérrima defensa de una insana y mal interpretada austeridad por el Gobierno que nos hemos echado en suerte.
Pero entre tantas cuentas, entre tantos ceros mareantes e injustos, corremos el riesgo de que alguno se nos pase, de que las cifras que explican la imposibilidad y la locura emprendida por los que han decidido reformar la enseñanza universitaria y en realidad están destruyéndola nos pasen inadvertidas.
La universidad agoniza, sin calefacción, sin papel, sin poder reponer profesores, teniendo que sacrificar enseñanzas para poder mantener sus deudas bajo control porque la financiación de los gobiernos autonómicos y central no llega. Teniendo que renunciar a programas de postgrado a punto de echar el cierre a la investigación científica y con miles de problemas más que se agolpan sobre ella como pústulas purulentas sobre la piel de un moribundo.
Y los agentes de esa infección, el ministro Wert y todos sus adláteres, mantienen la calma. Cuando no están echándole la culpa a los rectores por rojos, a los padres por blandos, a los alumnos por antisistema o a la comunidad educativa en general porque no consiguen que todo el mundo saque matriculas cum laude -como debería ser, según ellos- afirman que no pasa nada, que es un cambio de modelo. Que todo lo que está perdiendo ahora la universidad en investigación, en trabajo científico, en el nuevo modelo lo asumirán las empresas españolas porque será una investigación "adaptada al mercado empresarial".
Y es en esta explicación que transforma una tragedia de difícil solución en una mera travesía por el desierto circunstancial hacia un futuro mejor en el que las corporaciones asumirán en su propio beneficio y el nuestro la investigación y la ciencia es donde, quizás por sus bajas calificaciones en la materia en otros tiempos, se olvidan de las matemáticas. Y estas se presentan en una sola serie, en un único compendio numérico que podría calificarse como la Serie Fibonacci de la Universidad

3.195.000 -3.191.000 -3.049.000 -1.763.000 -1.286.000 -1.210.000 -97.000 -20.108 -3.074 -433

Estas son las cifras que hacen una mentira manifiesta de ese futuro en el que la iniciativa privada -esa solución paradigmática que siempre pone Wert y el gobierno al que pertenece para todo- se haga cargo de la investigación, la ciencia y el avance tecnológico, conceda becas de investigación y nos lleve de la manita hacia un futuro mejor.
Es muy simple.
 En España hay -o había hasta 2012- 3.195.000 empresas. Vamos bien, muchas empresas, mucha posibilidad de que inviertan en I+D, en becas de investigación, en futuro. Claro que 3.191.000 son pymes -y eso ya es un contratiempo-. Pero aún así, una pyme puede tener hasta 250 trabajadores, así que todavía hay esperanza.
Una esperanza que se empieza a desinflar como cualquier burbuja cuando se sabe 3.049.000 son micropymes con menos de 10 trabajadores, 1.763.000 no tienen asalariado ninguno y 1.210.000 tienen menos de cinco empleados.
¿de verdad nos quieren hacer creer que ese tejido empresarial formado entre otras empresas de alto contenido científico como 97.000 bares son capaces de asumir los costes de investigación de una beca?, ¿de verdad pretenden que creamos que es posible que una empresa de turismo rural, una proveedor de material de fontanería o un suministrador de recambios de oficina forma parte del tejido empresarial que estará dispuesto a asumir el coste del I+D en España ahora que ellos pretenden deshacerse de esa responsabilidad y de ese gasto.
Pero bueno, aun nos quedan 20.108 empresas de hasta 250 trabajadores que al menos podrían asumir alguna cosilla. Lo cual es difícil porque un 82% son del sector servicios. Una cadena hotelera puede tener 250 trabajadores pero ¿necesita invertir en I+D?, ¿necesita sufragar investigación científica y tecnológica para sobrevivir o incluso para ampliarse y prosperar?
Wert y su visión propagandística de los recortes en investigación y ciencia nos está vendiendo un humo espeso de un tejido empresarial e industrial inexistente, que no puede -y en muchos caso no quiere- asumir los costes de inversión en el futuro.
Pero aun nos quedan las 3.074 empresas grandes que hay en España, por encima de los 250 trabajadores. Ellas son sin duda las llamadas a ser la proa de esa inversión privada en I+D. Si se les restan más de la mitad que pertenecen también al sector servicios y que como mucho estarán dispuestas a dar becas de marketing porque no necesitan ninguna otra cosa; se detrae de la cantidad las empresas financieras que son en realidad inmensos departamentos de administración de otras empresas o grupos, las entidades bancarias. En definitiva que nos quedan 433 empresas con la suficiente base tecnológica y científica en sus actividades como para precisar el I+D
Y concluida la cadena numérica. Empieza a percibirse la realidad. Porque los sectores industriales españoles tampoco están para muchos ruidos.
Prácticamente no tenemos industria armamentística -uno de los motores, mal que nos pese, de la investigación en ciertos campos, al igual que carecemos prácticamente de aeronáutica  nuestra industria farmacéutica es una mera fabricante, subsidiarias de las auténticas farmacéuticas que tienen sus laboratorios de investigación allende nuestras fronteras, más de dos tercios de nuestras empresas tecnológicas son meras páginas de comercio electrónico.
Por no hablar de nuestra industria médica. Si HIMA o Ribera Salud son un ejemplo de ese sector podemos dar por sentado que no invertirán ni un solo céntimo en investigar curas o tratamientos. Se limitarán a cobrar las facturas de la administración por la gestión privada de nuestros hospitales y a otra cosa.
No existe una sola gran empresa agroalimentaria que investigue en cultivos, semillas o cualquier otra cosa, son grandes centrales de compras, intermediarios del mercado, envasadores y vendedores de productos.
Y a todo eso hay que añadir la, por ser diplomáticos, idiosincrasia particular de nuestros empresarios representada en seres como Gerardo Díaz Ferrán. Gentes que aún no han salido del concepto de patrono que pretenden obtener beneficios sin tener que pagar demasiado por el trabajo, que buscan el pelotazo y el negocio fácil y que están dispuestos a cualquier cosa, incluso a hacer quebrar la empresa con tal de poder recoger todo el dinero posible y disfrutar de el sin asumir ni una sola responsabilidad hacia el presente y no digamos ya hacia el futuro.
Pero bueno, siempre nos quedará la ONCE y Telefónica.
Así que si el Estado cierra el grifo de la investigación y de la ciencia para gastar ese dinero en otras cosas más importantes, como evitar la quiebra fraudulenta de sus bancos amigos o sufragar las obras faraónicas de sus gobiernos regionales satélites, simplemente nos quedamos sin ciencia y sin investigación.
La serie fibonacci de nuestro tejido empresarial da constancia de ello.

lunes, julio 22, 2013

Ribera, otro ataúd de Lasquetty bajo nuestras camas

Es muy nuestro eso empezar por criticar a los extranjeros. No es que siempre tengamos razón pero hay cosas patrias que resulta difícil evitar.
Así que, cuando nos anunciaros los que habían sido elegidos para repartirse los 400 millones de uros que supondrá el negocio de poner en el mercado la sanidad y la salud de los madrileños, comenzamos por torcer el gesto y arrugar la frente ante la presencia de HIMA, un grupo puertorriqueño que se presentó -y al que se le adjudicó- la gestión de dos hospitales.
No era para menos porque el individuo que lo dirige, Joaquín Rodríguez, ha dado sin que nadie se las pida suficientes muestras de que tiene el mismo sentido de la ética profesional que un auxiliar ostrogodo de la legión el día antes del saqueo de Roma por los bárbaros.
Pero sus competidores patrios no se quedan atrás.
Ribera Salud es otra de las adjudicatarias que, misteriosamente, pujo por otros dos hospitales distintos evitando la concurrencia, que, misteriosamente, hizo una rebaja de un céntimo de euro por paciente sobre la oferta de la Consejería para quedarse con el contrato y que, también misteriosamente, se ha beneficiado repentinamente del "error" en la redacción del pliego de condiciones para acceder a la concesión que ha hecho descender en un 90 por ciento la cantidad de dinero necesaria como aval para recibir el contrato -insondables misterios, mire usted-.
Solo con esas tres circunstancias arcanas coincidentes ya sería suficiente para dudar de la honestidad, la ética profesional y empresarial y la transparencia de Ribera Salud como para tener la mosca tras la oreja.
Pero ahí no queda la cosa.
Resulta que su  jefe de Unidad de Desarrollo de Negocio y Calidad, o sea el que ha pujado, el que ha calculado que le puede ahorrar la inmensa cantidad de un céntimo de euro por paciente a la Comunidad de Madrid, se llama Antonio Burgueño Jerez.
¿Nos suena eso de Burgueño, verdad?
Nos suena al ideólogo aznarista de la sanidad privatizada. Al que, desde el Partido Popular, decidió acometer una experiencia piloto que demostraría a España y al mundo -que para Aznar el mundo siempre era lo más importante- la perfección de su idea de colocar nuestras vidas en el mercado empresarial.
Pues este Burgueño es hijo de ese Burgueño. Y da la casualidad de que Ribera Salud fue la encargada, junto con Adeslas, de llevar a cabo esa experiencia pionera que salvaría nuestras vidas y mejoraría nuestra salud gracias a la privatización de la gestión de los hospitales.
O sea, que ya en su origen, Ribera Salud comienza bien. Comienza compartiendo un contrato con un tufo nepotista que apenas deja respirar con Adeslas, donde curiosamente el otro Burgueño, el padre, había impulsado el Modelo Alzira. La empresa del padre y la empresa del hijo. Curiosa hermandad para el desastre.
Lo mismo que Cospedal y su mancebo con Capio en Castilla La Mancha, lo mismo que Huemes en Madrid. Lo mismo que HIMA y Joaquín Rodríguez en Puerto Rico
Quizás por eso el PP le premió como el cargo de Director de Hospitales de la Comunidad de Madrid y le mando por el mundo a decir cosas como pagar 50 euros por visita haría la sanidad más "entrañable" a poner como ejemplo la gestión privada de la Sanidad en Estados Unidos, un país en el que tuvo que promulgarse una ley federal para que los hospitales no dejaran morir en las puertas de sus urgencias a quienes no tenían seguro médico o a afirmar que el modelo Alzira demostraría el verdadero alcance de la gestión privada de la sanidad pública.
Y lo demostró con creces. En dos años llevó a la quiebra al hospital, fue incapaz de gestionarlo, convirtió el Hospital La Ribera de Alzira en un erial.
De modo que la Comunidad de Madrid le otorga la gestión de dos hospitales a una empresa que ya ha demostrado ser incapaz de gestionar un hospital público, que ya ha demostrado que, pese al apoyo de una de las entidades financieras más sólidas del país, cuando no cuadran los números pone pies en polvorosa y se dedica a otra cosa mientras carga con el agujero que su mala gestión ha generado al erario público del que ha estado cobrando religiosamente por hacer algo que no hacía: gestionar bien un hospital.
Y eso no es todo. De hecho no es ni siquiera el principio.
¿Quien tiene el 50 por ciento de Ribera Salud?, quien acompañaba a La Caixa en su aportación financiara. Estamos sentados. De verdad, sentémonos.
Bankia, ni más ni menos que Bankia.
A mes de junio de 2013 Bankia poseía el 50 por ciento de Ribera Salud.
La empresa está soportada por un banco intervenido por el Estado pero Lasquetty le concede la gestión de dos hospitales.
Ribera Salud sacará los recursos necesarios de una entidad financiera que es propiedad del Estado, que se nutre del dinero del Estado y del dinero del famoso rescate bancario. Y Lasquetty permite pujar a una empresa en esas circunstancias. No solo lo permite sino que parece incluso amañar la concesión en su favor. Una empresa que funciona como si fuera privada pero que no lo es porque el dinero que recibe desde dentro es público y desde fuera también.
Si obtengo beneficios me los quedo, si no saco el dinero de lo que me da Lasquetty por ser de los suyos o de lo que recibo del Estado a través de Bankia, cuyo dinero es público y no ha sido entregado para eso.
Nepotismo en los apellidos, nepotismo en la financiación, nepotismo se mire en la dirección en la que se mire para adjudicar dos hospitales a una empresa que ya ha demostrado que ni siquiera puede gestionar uno.
De nuevo la política, la ética y la estética de cojo el dinero y corro. La dinámica de exprimo dinero del Estado por todos las vías posibles para favorecer a los míos a mis camaradas y a mis socios de negocio, que luego me lo devolverán de alguna manera.
HIMA, Ribera Salud, tanto nos da. De nuevo nos toca guardar un catafalco debajo de la cama. Aunque esta vez esté adornado con la bandera rojigualda. Que te maten los de casa debe consolar más que que vengan del caribe a matarte.
Aunque, visto lo visto. Parece que no.

Falsa autonomía en el Ejecutivo de Mariano Rajoy. (Del silencio dominante a la explicación sumisa)

El Ejecutivo -el poder, se sobreentiende- tiene que ser autónomo. Esa es una máxima que sustenta ese cada vez más mítico escalón de la división de poderes que se está transformando poco a poco en un escalón inalcanzable para nuestra sociedad.
El Gobierno que nos cargamos sobre los hombros en las urnas parece que eso lo tiene claro. Todo lo demás no, pero eso de que el Ejecutivo tiene que ser autónomo es una máxima que el ínclito Don Mariano quiere llevar a rajatabla.
El Poder Judicial tiene que controlarse y para ello coloca a militantes en los altos tribunales, fabrica leyes a medidas para no perder nunca la mayoría en el Consejo General del Poder Judicial y pretende sacar adelante una ley que amordace la posibilidad de informar sobre los juicios que al Ejecutivo le convengan. La autonomía del Poder Judicial se puede tocar. La del Ejecutivo no.
Si a eso sumamos que nuestro sistema electoral y representativo se cargó desde su nacimiento la independencia entre el Legislativo y el Ejecutivo al permitir mayorías absolutas aplastantes que coinciden plenamente en el tiempo con los periodos de mandato del Ejecutivo y al no imponer un sistema de solapamiento por tercios -como el estadounidense o el francés, por ejemplo- de los representantes en el legislativo que pudiera ejercer de contrapeso al Gobierno, tenemos que el Legislativo, autónomo, lo que se dice autónomo, tampoco es.
Pero Rajoy pretende que eso no le pase al Ejecutivo, a su Ejecutivo. Lleva su autonomía hasta la obsesión, hasta el rito constante de ocultarse y de no explicar nada, de no hablar, de no presentarse ante el Parlamento, ante los medios de comunicación ni ante la ciudadanía -cosa que solo hace cuando tiene asegurado el aplauso en algún que otro mitin partidario-.
 Puede parecer que el bueno de Don Mariano desde su acceso al inqulinato de La Moncloa sufre una suerte de ataque de dominación que le hace pensar que siempre tiene que llevar el timón, que solo él puede decir los momentos y los tiempos. Se antoja que se hubiera repentinamente convertido en una suerte de dominatriz -lo siento, lo siento, lamento colocar en la mente la imagen de Don Mariano con fusta y látex ajustado- que cree que todo se tiene que hacer como, cuando y donde ella quiera.
Eso sería peligroso, eso sería antidemocrático, eso sería totalitario. Y si miramos a La Moncloa nos damos cuenta de que los es.
El colectivo sanitario le exige datos y explicaciones sobre su venta espuria de la Sanidad Pública y él calla; la comunidad educativa le exige en la calle, los despachos, los colegios y las universidades que ceje en su intento de destruir el futuro de esta sociedad para convertirla en mano de obra barata y él ni siquiera se digna aparecer en el debate en el que se vota esa ley; los sindicatos le reclaman empleo, control de la involución en los derechos laborales más salvaje desde la implantación de la servidumbre y el los despacha en cinco minutos sin decir una palabra; la judicatura le reclama datos, reacciones, rectificaciones en los ámbitos más importantes de su política y el permanece ciego, mudo e indiferente a esas exigencias, los medios de comunicación le preguntan sobre sus idas y venidas por el éter virtual para comunicarse con Bárcenas y el aparta la pregunta con un displicente gesto de la mano.
El Parlamento le exige que de explicaciones sobre los fiascos financieros de su partido, sobre las oscuridades sobrecogedoras de Génova,13 y el contesta con un latigazo dominante digno del porno alemán -que me lo han contado, que conste- del tipo "ya daré explicaciones cuando sea conveniente y ante quien sea conveniente".
Y en ese momento, justo en ese ramalazo, es cuando nos damos cuenta de que toda esa autonomía, todo ese imperioso dominio que Rajoy pretende exhibir con su silencio, no existe. Es solamente una pose calculada y congelada ante nuestros ojos.
Porque acto seguido acude, cual sumiso suplicante, a dar explicaciones "a quien es conveniente" dar explicaciones. 
Se niega a hablar ante los ciudadanos que se manifiestan, que le exigen un cambio en su política, pero corre a explicarse ante los principales banqueros y empresarios de este país para asegurarles que tiene el control; se niega a dar respuesta a los medios de comunicación, pero responde a una única pregunta perfilada, redactada e ideada para su propio beneficio; no contesta a los profesionales sanitarios, pero habla con las empresas para tranquilizarlas y decirles que el mercado está garantizado; mantiene el silencio ante la comunidad educativa y universitaria pero no pierde ni un segundo en acudir a la llamada de Lagarde, La Troika o cualquier otro de esos amos, verdaderamente dominantes, que le exigen explicaciones a cada segundo, que le obligan a tranquilizarles con su completa sumisión a cada instante.
No contesta a una comisión parlamentaria pero sí a la Ejecutiva de su partido; no hace caso de las protestas de los profesionales y los pacientes madrileños, pero presta oídos a las pataletas de su presidente autonómico; no escucha el desesperado grito de la comunidad educativa en Valencia o Madrid, pero sí las reclamaciones de dinero de sus gobernantes para conducir esa educación hacia el concierto religioso universal; desoye a ciudadanos y jueces sobre la Ley Hipotecaria, pero hace caso a los bancos a los que convoca como "únicos expertos" en una comisión parlamentaria que debe tomar una decisión en su contra.
Hemos pasado de la dominatriz al esclavo, del amo a la sumisa. El fondo y la forma de Rajoy y su gobierno nos reserva a nosotros el sadismo y guarda su masoquismo más melifluo para otros, para aquellos ante los que siempre "es conveniente" explicarse a tiempo.
Y eso es lo que la convierte en un peligro totalitario. No su soberbia a la hora de explicarse, sino su necesidad de darlas ante quien no tiene ningún derecho a exigírselas.
Porque la autonomía del Ejecutivo se inventó para eso. Precisamente para eso.
La autonomía del Ejecutivo no le libera de la necesidad de dar explicaciones ante el Parlamento cuando este se las pida, le evita tener que dar explicaciones a los poderes fácticos cuando se las exigen sin tener derecho a ellas. 
La autonomía del Ejecutivo no se inventó para que el Gobierno viviera en su torre de cristal sin necesidad de dar respuesta a las reclamaciones de los colectivos sociales que se manifiestan, los sindicatos que hacen huelga o los ciudadanos que protestan masivamente, sino para aislarlo y ponerlo a salvo de los intereses económicos de personas y entidades que de otra manera podrían dominarle e imponerle criterios que poco o nada tienen que ver con el bien común.
El Poder Ejecutivo es autónomo. Pero esa autonomía no es sinónimo de pasar olímpicamente de los ciudadanos que son los que le dan el poder, ni de sus representantes que son los que supuestamente hablan por ellos, ni de los jueces que buscan la justicia en nombre de esa ciudadanía, ni de los medios de comunicación que tienen la obligación de informarla.
La autonomía del Ejecutivo es todo lo contrario. Es tirar de imperio y dominio con aquellos que no son los depositarios de la soberanía y de humildad y claridad con quienes sí lo son.
La ley del Silencio dominante de Rajoy ante nosotros sería muestra de soberbia, incapacidad o, como se decía en otros gobiernos, "mal talante", si callara para todos. Pero como ante otros, ante los que sí debería ser autónomo, acepta la Ley de la Explicación Sumisa, se transforma en puro y simple totalitarismo antidemocrático.
El totalitarismo del silencio dominante con unos y la adulación esclava con otros.

domingo, julio 21, 2013

El ínfimo matiz entre la madurez y la moral in vitro

Sé que este post no será de los más apreciados, pero ¿qué se le va a hacer? 
Lo malo de pensar por tu cuenta es que hay veces que no estás de acuerdo con la mayoría. Con ninguna de las mayorías posibles. Las diferencias, por sutiles que sean, son siempre la marca de fábrica de lo que se pretende, del objetivo que se persigue con una decisión.
El Gobierno que nos aqueja no es muy dado a sutilezas, casi siempre opta por la tremenda. Claro que las oposiciones -las políticas, se entiende- que nos gastamos tampoco son de las de hilar fino, de las de detenerse a pensar un momento antes de comenzar el cada vez más manido rito de rasgarse las vestiduras.
Y la última polémica desatada en los pasillos parlamentarios y los medios de comunicación nos da un ejemplo de ello. No se trata de la moción de censura simbólica -aunque no se tiene muy claro de qué quiere ser símbolo-, no se trata de las privatizaciones nepotistas de la sanidad en todas las comunidades autónomas. Se trata de la reducción de la lista de personas que pueden acceder a la reproducción asistida gratuita a través del sistema público de salud.
Esta es la supuesta redacción de la orden del Ministerio de Sanidad.
"Restringir la prestación a parejas formadas por hombre y mujer en las cuales alguno de sus miembros presente patologías de esterilidad o infertilidad"
Esta sería lo que podría denominarse una redacción matizada.
"Restringir la prestación a personas que presenten problemas de esterilidad o infertilidad o parejas en las cuales uno de sus miembros presente un cuadro clínico de estas características".
¿Cual es la diferencia? Puede parecer que ninguna. Pero es abismal.
La primera, la que propondrá y aprobará Sanidad, amparada en su rodillo parlamentario, deja claro lo que se busca: excluir de la prestación a parejas homosexuales, lésbicas -y homosexuales y lésbicas no son sinónimos redundantes en este caso. Ya me explicaré-, y a mujeres sin pareja. Pero sobre todo deja claras las motivaciones de esa exclusión. 
Se trata de una exclusión ideológica, se trata de una decisión basada en los criterios morales y sociales que imponen que la familia que hay que potenciar es aquella formada por un hombre y una mujer, solamente esa y nada más que esa.
Porque si no fuera por ese motivo iría acompañada, por ejemplo, de una ley que controlara los precios de esa técnica en el sector privado por considerarla de interés social. Un reglamento que impidiera cobrar 1.500 euros por una inyección de esperma o que los tratamientos cuesten 3.000 euros cada intento. Pero no. Eso no aparece por ningún lado.
Y claro resulta lógico que los expulsados del sistema se enciendan, protesten, se enfaden y se sientan discriminados.
Los redactores de la ley, el decreto, la orden ministerial o lo que sea que se utilice para aplicar ese criterio en la Sanidad Pública española podrán dar todas las explicaciones que se quiera, podrán hablar de prestaciones, de recortes o de justicia. Pero la redacción de su propuesta deja claro que no han valorado nada de eso a la hora de tomar la decisión, que sus objetivos no son esos.
Y por ello cualquier argumento que se utilice en su contra es aceptable, por eso recurrir a su fijación con la moral cristiana a su intento de forzar un esquema de sociedad donde la homosexualidad sea una tara y algo marginal y casi perseguido es un argumento que se puede arrojar al rostro de este nuevo recorte.
No es porque deje fuera a lesbianas y mujeres solteras. Es porque explicita el motivo ideológico y falsamente moral por el que se las deja fuera
Cual es la diferencia con la supuesta redacción matizada. Esa de "restringir la prestación a personas que presenten problemas de esterilidad o infertilidad o parejas en las cuales uno de sus miembros presente un cuadro clínico de estas características".
Si no se ve, simplemente será porque no se quiere ver.
Esa redacción también dejaría clara la motivación pero en este caso la motivación no tendría nada que ver con la condición social, la tendencia sexual o el estado civil o afectivo de los ciudadanos, tendría que ver con el concepto de Sanidad Pública y con su justa aplicación. Sería la distinción entre estar enfermo y no estarlo.
Es cierto que dejaría fuera de esa cobertura a la mayoría de las lesbianas y de las mujeres solteras pero lo haría por el simple hecho de que no tienen una patología de esterilidad o de infertilidad, lo haría porque impondría la lógica de que un sistema de cobertura sanitaria público y universal está para curar y paliar enfermedades y patologías no para otros usos. Puede que fuera restrictivo, pero sería justo.
Lo sería porque las mujeres y los hombres de parejas heterosexuales que no tuvieran una patología de esterilidad o infertilidad tampoco estarían cubiertos -como no lo están ahora-, lo sería porque serviría para que las parejas de homosexuales masculinos -aquí llega la explicación- no podrían agarrarse a la discriminación que supone facilitar gratuidad a la consecución de un hijo a las lesbianas cuando no tienen ninguna disfunción mientras a ellos no se les costeaba, por ejemplo, los gastos de la adopción para poder tener un hijo.
Sería justo porque, quizás por primera vez en décadas, alguien en esta sociedad occidental atlántica nuestra nos recordaría que somos libres y tenemos derecho a decidir sobre nuestro modo de vida pero que también somos adultos, maduros y responsables y tenemos que responsabilizarnos de las consecuencias de esas decisiones y no pretender que el Estado cargue con ellas. Sobre todo cuando son económicas.
Sería justa aunque viniera mal a las parejas de lesbianas, a las mujeres solteras, a los hombres heterosexuales solitarios -a los que recordemos que el Estado español no sufraga en modo alguno su "derecho" a tener hijos sin contar con una partenaire biológica- y las parejas homosexuales masculinas -a las que tampoco el Estado sufraga gratuitamente su supuesto "derecho" a que tener un vástago sea gratis-, aunque curiosamente la progresía española obvia a estos dos colectivos en ese debate que habla de derechos universales. Como si se pudiera hacer distinción entre el -por llamarlo de alguna forma- "derecho a la maternidad gratuita" sin su reverso complementario que sería el "derecho a la paternidad gratuita".
En definitiva, sería justo porque abordaría el problema y la prestación desde una distinción entre enfermo y no enfermo que no incluiría discriminación alguna por razón de raza, credo, sexo, tendencia sexual, estado civil, situación afectiva o nacionalidad. 
Vamos, la quintaesencia de ese constitucionalismo sacrosanto nuestro.
Pero sobre todo sería recomendable y beneficioso porque significaría que alguien ha decidido que salgamos de ese egoísmo individualista autocomplaciente que nos ha conducido al túnel en el que nos encontramos como sociedad, como país y como civilización. Porque alguien nos cogería de los hombros por fin y nos sacudiría un poco para decirnos que no querer hacer algo no es lo mismo que no poder hacer algo.
Sería útil para decirnos que el hecho de que nosotros hayamos elegido no querer copular con miembros de otro sexo no significa que no podamos hacerlo y que el derecho que tenemos a esa elección y a que no se nos discrimine por ella no incluye en modo alguno el derecho a exigirle al Estado que corra con los gastos derivados de nuestras elecciones personales.
Vamos, que tenemos la obligación de asumir las consecuencias de nuestras elecciones, nos guste o no.
Y claro que los colectivos afectados seguirían protestando si la redacción del cambio en la legislación fuera la segunda y no la primera. Pero esa protesta les colocaría al mismo nivel que los que protestan porque dicen que su libertad religiosa obliga al Estado a pagar sus profesores de religión o a gastar dinero en mantener sus templos; al mismo nivel que los que exigen que el Estado les de todo gratis porque su fe les impele a tener catorce hijos cuando no pueden mantenerlos; al mismo nivel que aquellas que defienden que sus agresiones y sus insultos tienen que estar menos penados que los del otro sexo; al mismo nivel que aquellos que abogan por la obligatoriedad de que el Estado subvencione el asesinato ritual de un animal porque en España eso ha sido considerado tradicionalmente una fiesta popular.
En resumen, les situaría en el lado de la linea de los que defienden que su moral o su necesidad está por encima del concepto de justicia e igualdad.
Y antes de concluir un nuevo matiz -hoy estamos por los matices- Todo esto no significa que no sea preferible que la sanidad pública sufrague los tratamientos de fecundación a las mujeres solteras o a las parejas lésbicas -y ya de paso que el Estado subvencione total o parcialmente los gasto de adopción a hombres solos y parejas homosexuales masculinas-. Claro que es preferible. Es preferible, pero no exigible. 
Pero para ello debemos entrar en otras valoraciones. Para ello deberíamos encontrar una economía que nos permitiera aumentar nuestra renta una media un 200 por cien, para ello deberíamos estar dispuestos a pagar un 50% de esos ingresos en impuestos. Para ello nuestras empresas, nuestros defraudadores y nosotros mismos deberíamos asumir la responsabilidad de las cargas fiscales que conlleva y esperar que hubiera el superávit presupuestario suficiente como para que el Sistema Público de Sanidad pudiera dejar de limitarse a tratar, curar o paliar patologías y ofrecer otros servicios. Mientras eso no se produzca, la discusión sobre ese tema sería baladí.
Entonces ¿por que los redactores y huestes genovitas han elegido esa redacción si con la otra hubieran obtenido prácticamente el mismo resultado?
La respuesta es tan obvia que debería hacernos sentir vergüenza propia y ajena. 
Por un lado para que quede claro ante quien tiene que quedar claro que están de parte del sermón del púrpura y el blanco vaticano. Pero por otra para que entremos al trapo. Para convertirlo, como la supuesta reforma del aborto, en una cortina de humo que llene las portadas, los titulares y los discursos de la oposición. Para intentar de nuevo que otras cosas más importantes y relevantes pasen inadvertidas mientras se debate hasta la extenuación sobre algo que debería estar claro y transparente.
Lo primero nos hace avergonzarnos de nuestro gobierno, lo segundo debería hacernos avergonzarnos de nosotros mismos.
Porque, si creyéramos en la justicia, propondríamos el segundo texto aunque fuera en contra nuestra, no nos agarraríamos al clavo ardiendo de la ideología moral del PP que él mismo nos ofrece para pretender que la prestación de fecundación in vitro a las parejas de lesbianas y las mujeres solteras es justa per se en el actual sistema de sanidad pública, cuando sabemos o deberíamos saber que no lo es.
Tendríamos claro que la decisión del Partido Popular no es injusta porque deje fuera a las lesbianas y a las solteras sino porque ha decidido dejarlas fuera por ser lesbianas y solteras.
A nadie le gusta que se lo recuerden. Pero para salir de esto y no volver a caer en ello no solo tenemos que deshacernos de un sistema económico que se pudre en su catafalco y de los políticos corruptos y los banqueros avariciosos. Tenemos que deshacernos de ese concepto vacuo de que tener un derecho hace obligatorio que el Estado lo sufrague.
Tenemos que madurar. Aunque eso signifique costearnos nuestras propias elecciones como niños mayores.

sábado, julio 20, 2013

La militancia en el PP y el sueño del viejo Joseph

- Buenos días
- Buenos días señor, ¿qué se le ofrece?
- Pues verá yo venía porque creo que mis derechos como ciudadano se han visto limitados, por no decir pisoteados, y quería hacer algo al respecto.
- ¡Perfecto! Ha venido usted al lugar adecuado ¿para qué otra cosa sirve sino esta noble Institución?, ¿por qué cree que se llama el Defensor del Pueblo?
- Pues verá es que creo que el Gobierno se ha extralimitado...
- Se refiere usted al Gobierno del pérfido socialismo zapaterista previo a noviembre de 2011, sin duda
- Pues no, es algo más reciente es que este gobierno...
- Entonces me temo que no puedo ayudarle.
- ¡Pero si aún no le he dicho de qué se trata!
- Da igual, no puedo ayudarle en nada. Verá, es que la ley me lo prohíbe
- ¿Que la ley prohíbe a la Defensora del Pueblo defender a los ciudadanos?
- Si es que soy militante del Partido Popular, ¿sabe? y las leyes internas de mi partido dejan claro que es mi deber: "Respetar pública y privadamente el honor y la imagen del Partido, de sus Órganos y de todos sus afiliados”
¿Qué clase de militante sería si pusiera en peligro la imagen del partido afirmando que los miembros del gobierno del PP no han hecho lo correcto?, Usted comprenderá...
- Pero si el Estatuto del Defensor del Pueblo dice claramente que "la condición de Defensor del Pueblo es incompatible con todo mandato representativo; con todo cargo político o actividad de propaganda política; con la permanencia en el servicio activo de cualquier Administración pública; con la afiliación a un partido político".
- Bah, menudencias, menudencias. Todo el mundo sabe que en cualquier ordenamiento jurídico el reglamento de régimen interno de un partido prevalece sobre una ley de carácter general que regula una institución en defensa del ciudadano, ¡hasta ahí podíamos llegar!
- Entonces, no puedo defender mis inversiones....
- ¿Inversiones? ¡Haber empezado por ahí, alma de cántaro!. Si es para inversiones lo mejor que puede hacer es acudir a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Está usted de suerte. Con esto de los recortes -¡uy perdón, quise decir racionalización de la Administración!- ahora estamos todos juntos. Vaya a esa ventanilla.

- Buenos días
- Nos de Dios, buen hombre, nos de Dios, ¿qué se le ofrece?
- Pues verá yo creo que hay una normativa sobre las inversiones en bolsa que me perjudica...
- Pues para eso estamos, para velar por la transparencia del mercado de valores. Se refiere sin duda a una normativa anterior a 2011.
- No. Verá, es de ahora...
- Entonces seguramente será una actuación de la Junta de Andalucía o de la la Generalitat catalana soberanista y anticonstitucional o incluso de la perversa Lehendakahitza nacionalista vasca.
- Pues a decir verdad no. Es del Gobierno Central...
- ¿Se reflejaba esa actuación en su programa electoral?
- Si y ya entonces avise de que mis derechos como ciudadano...
-Pues entonces lamento comunicarle que me resulta imposible ayudarle.
- Pero...
- ¡No hay peros que valgan!, ¿es que no sabe cómo funciona el sistema? De todos es sabido que, como militante del Partido Popular que soy estoy obligado a "cumplir los Estatutos, Reglamentos y demás normas que constituyen el ordenamiento interno del Partido, las instrucciones y directrices emanadas de sus Órganos de Gobierno y Grupos Institucionales, y ajustar su actividad política a los principios, fines y programas del Partido Popular”. Si estaba en el programa no puedo hacer nada por usted y tengo que defender esa actuación, ¡que la militancia es la militancia!, usted comprenderá.
- Entonces no puedo hacer para evitar que esa ley... ¿pruebo en el Consejo de Estado, a lo mejor un dictamen desfavorable...?
- Es que el presidente también es militante del PP
- ¿El Tribunal Constitucional?
- Es que no lee la presa, buen cateto. El Honorable Francisco Pérez de los Cobos también es de los nuestros.
- ¿Entonces, qué hago?
- Pues hágase del partido hombre, hágase militante. Así, en un par de años si se le da bien podrá ocupar un cargo y anteponer los intereses del partido a los de la ciudadanía y su mandato representativo. Si juega bien sus cartas para la próxima legislatura esto será un mal sueño. Nosotros le protegeremos a usted y a sus intereses si usted es un buen militante y siempre nos protege a nosotros, claro está.
- ¿Pero eso no es ilegal?
- Técnicamente... pero con renunciar un día antes a la militancia. Asunto zanjado. Quien hizo la ley...
- ¡Eso no puede hacerse en una democracia!
- ¿Como que no? ¿nosotros lo hacemos y somos demócratas? Además todo el mundo lo hace
- Me parece que no. Ninguno de los anteriores gobiernos había copado todos los cargos de control del Ejecutivo y de protección de los derechos del ciudadano con militantes de su partido. Creo que hasta Aznar nombró como Defensor del Pueblo a Enrique Múgica, que había sido del Partido Socialista y...
- ¡A mi no me replique! ¡Ni se le ocurra mentar el nombre de José María Aznar en vano! pero ¿qué es usted? ¿un pijo ácrata?, ¿un terrorista antisistema? A ver si le voy a coger y le voy a mandar de patitas a un gulag para que...

Ringggg, ringgggggg, ringggggggggggggg

- ¡Vaya hombre! estaba teniendo un sueño maravilloso
- ¿Sí, querido?.
- Estaba en un país en el que en un futuro todo estaba dominado por el partido, todos los cargos públicos eran militantes del partido y la voluntad del partido era ley porque nadie tenía un resquicio para oponerse a ella.
- ¡Que maravilla!
- Lo único raro era el país
- ¿Era Cuba?, ¿Irán quizás?, ¿Corea, Vietnam..., China tal vez?
- No, era España y los del partido decían que eran demócratas o algo así. Pero también eran Populares, o sea, del pueblo.
- No te preocupes, cariño, ya sabes que los sueños tienen cosas raras. Ahora levántate, dúchate y ponte guapo, querido Joseph, que hoy es tu gran día. 
Que todo el gran pueblo soviético celebrara contigo la victoria del gran padre Stalin y el Partido Comunista de La Unión Soviética. Ya verás como al final todo es como en tu sueño. Al menos en España ya lo es.


viernes, julio 19, 2013

HIMA, Lasquetty o poner un féretro debajo la cama

Hay ocasiones en las que todo lo que se pueda decir sobre alguien, todo lo que se analice, queda en segundo plano ante lo que ese individuo dice de sí mismo.
Este es el caso de uno de los miembros de esa santísima trinidad a la que el gobierno regional de Madrid quiere ofrecer en sacrificio seis hospitales públicos de la comunidad. Todo lo que podamos decir de HIMA Salud, ese grupo puertorriqueño que le debe ni se sabe cuanto dinero al Departamento del Tesoro estadounidense, que llega a España porque le "interesa el negocio del turismo sanitario", es baladí comparado con lo que Joaquín Rodríguez, su cabeza visible, dice de sí mismo.
Un entrevistador, uno de esos que, en los medios de economía y negocios, acuden a los despachos de los poderosos para hacerles una entrevista de autobombo a cambio de que pongan publicidad en su revista, entrevisto a este hombre hace apenas diez días. Y no hay desperdicio. Ya no es cuestión de como lo veamos nosotros, el Departamento del Tesoro estadounidense o la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Es como se ve el mismo.
Pregunta
Mientras estaba en el San Rafael, Rodríguez contrató a la empresa californiana Hyatt Medical Management para que lo asesoraran y, aún después de que el contrato terminó, mantuvo amistad con el presidente de esa compañía. Era nada más y nada menos que “el gordito de los Little Rascals (los pequeños traviesos)”, recuerda Rodríguez.
Respuesta
 “Cuando yo voy a hacer este hospital, le digo: 'mira, yo necesito un favor. Ya tú viste que yo sé manejar los hospitales. Yo necesito que, a quien te pregunte, tú le digas que nosotros somos socios y que estamos en esto'. Porque para tú hacer algo necesitas crear una imagen. La gente funciona a base de lo que recibe en el cerebro, y Hyatt era un nombre... ¡tú sabe! El señor me ayudó en cantidad. Y fui a pedirle chavos presta'os a los americanos y él me acompañó y a nosotros nos dieron una hipoteca de $63 millones y con eso hicimos este hospital. Y no pusimos un chavo. Era que no había de donde ponerlo”.

Curiosa ética profesional. Voy por ahí mintiendo, fingiendo que tengo un acuerdo con una gran corporación cuando en realidad no lo tengo y así consigo mis acuerdos, mis negocios. No es de extrañar que el gobierno de José Ignacio González, tan cercano por militancia política a los apaños nepotistas con Capio y Cospedal, tan acostumbrado a los acuerdos de recolocacion de sus consejeros de Salud como Lamela y Huemes, vea en este puertorriqueño que acude con engaños a los bancos para conseguir unos 50 millones de euros un espejo en el que mirarse, un alma afín a la que encomendar el futuro de nuestros hospitales y de nuestra salud.

Pregunta
¿Fue difícil levantar un hospital en 1988, cuando empezó aquí?
Respuesta
Muy difícil porque no teníamos chavos. (...) Yo nunca me imaginé que nosotros íbamos a empezar un hospital y que los planes (médicos) iban a dejar de pagar en 90 días. Me cogieron los cuatro pesos que yo tenía y me los cogieron en cuentas a cobrar y no me pagaban. Llegó un punto en que le debíamos a Hacienda ¡uuuuuh! y vino un secretario de Hacienda y preparó 13 personas para embargarme todas las cuentas bancarias. Tuvimos la suerte de que uno de los oficiales de Hacienda estaba casa'o con una de las empleadas de aquí y nos lo dijo el día antes y nosotros sacamos los chavos de todas las cuentas y cuando vinieron a embargar no pudieron embargar. Pero tuvimos como tres meses pagándole a los empleados en cash y eso era un lío. ¿Imagínate? 1,000 empleados, tú pagándole cash a todos. Y, entonces, (el funcionario) no me quería recibir para pagarle y fui donde la subsecretaria que era amiga mía y le llevé los chavos y me dijo: 'ah, bueno, si eso es así'.

¡Venga, adelante que no importa. Que todo es orgullo y dignidad campechana del self made man!
¿De verdad se ha valorado que este tiburón de aguas caribeñas lo primero que hace cuando se queda sin dinero es no pagar a Hacienda?
Y ademas, como quien en la cosa nada tiene que perder, reconoce tranquilamente manejos nepotistas -se enteran de un embargo porque un oficial de Hacienda está casado una empleada, el paradigma del tráfico de información privilegiada-. Y el gobierno regional madrileño pone en sus manos nuestra salud, nuestra sanidad pública, nuestra vida.
A lo mejor es que se han acostumbrado a eso de que Hacienda no vea un duro de los beneficios económicos de los cargos del Partido Popular, a lo mejor es que ya están tan hechos a que los dineros fluyan hacia el norte, hacia la Confederación Helvética, sin control de la Agencia Tributaria, que les parece un cambio refrescante que circule hacia las templadas aguas del Caribe, que Caiman Brac está como quien dice a la vuelta de la esquina de Puerto Rico.
¿Eso es lo que les espera a los pacientes y los profesionales de la Sanidad Pública Madrileña en los hospitales cuya gestión se ha otorgado a HIMA? ¿sueldos en negro cuando sus gestores quieran esconder sus dineros al fisco?, ¿inspectores de Hacienda que deberán hacer una maratón transcontinental para seguir los dineros escondidos en sus cuentas que habrán salido de los impuestos de todos?.
Pero quizás no haya problema, quizás todo sea como en la tierra de Jaujah y los fondos públicos manen indefinidamente leche y miel en forma de dividendos y beneficios. Porque sí en Puerto Rico había una subsecretaria amiga, aquí tendrá consejeros y presidentes de comunidad autónoma que le saquen las castañas del fuego. Que para eso estamos.

Pregunta
Pero, para no tener dinero usted hace milagros.
Respuesta 
No, no crea. Es bien difícil a veces. Lo que pasa es que tenemos unos acreedores que nos aguantan.

¡Aviso a navegantes! Váyanse preparando los proveedores de los hospitales gestionados por HIMA que ya sabemos que pasará si arrecia la crisis, que ya sabemos que tendrán que "aguantar" para que Rodríguez siga cuadrando sus cuentas de beneficios, siga sacando dineros de sus cuentas corrientes para llevárselo a donde quiera que residan sus depósitos seguros y cifrados. Es posible que ya tengan callo después de soportar una administración autonómica que demora hasta la extenuación sus facturas farmacéuticas  sus deudas hospitalarias, que utiliza el dinero en campañas de promoción propia sobre la apertura de nuevos hospitales mientras ellos no ven un duro de lo que les adeudan por los medicamentos, las vendas o el material quirúrgico vendido a sus hospitales.
Tampoco será nada nuevo, simplemente el dinero no irá directamente a las manos de los nepotistas cargos sanitarios madrileños, pasará antes por las del magnate puertorriqueño haciendo bueno ese dicho popular referido a las buenas yuntas.
Y la cosa sigue hasta la nausea en la descripción de sí mismo que hace un individuo que supera con creces todas las críticas que pudiéramos hacerle, todos los resquemores que pudiéramos albergar sobre él.
No solamente porque, en la confesión de culpabilidad más contundente desde que Charles Manson se sentara en el banquillo de los acusados,  reconoce en apenas tres párrafos no menos de media docena de actuaciones que en nuestro ordenamiento jurídico -y en la de la mayoría de los países del mundo conocido- serían delictivas y algunas hasta criminales, sino porque lo hace entre risas, con orgullo, con la suficiencia del que cree saberse a salvo de todo y que pretende extender sus prácticas allá donde sus beneficios le lleven. Es decir a nuestros hospitales públicos.
A ese individuo, a esa ética de los negocios, a ese sentido de la responsabilidad -más bien de la irresponsabilidad- se les ha concedido la gestión de nuestra salud y nuestras vidas en tres hospitales públicos. Todo esto es lo que el consejero Lasquetty defenderá dentro de unas horas ante el pleno de la Asamblea de Madrid como "el mayor logro en la sanidad publica madrileña". Que alguien llame a nuestras puertas y nos de el pésame por anticipado.
O lo impedimos o aquellos que no tenemos dinero para costearnos la sanidad privada podemos empezar a dormir con un féretro debajo de la cama. 

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